Wednesday, October 29, 2014

Dilambda otra letra griega para Lancia

El Salón de París vio la presentación oficial, en el año 1929, del nuevo modelo Lancia Dilambda, que venía a reemplazar al Lambda, que desde su concepción ya tenía casi diez años. El nuevo modelo de Lancia volvió al esquema de chasis y carrocería dado el elevado peso del Dilambda.

Lancia Dilambda del año 1929 en la versión berlina.


La breve y brillante experiencia con el Trikappa motorizado con un 8 cilindros es lo que impulsó a Vincenzo Lancia a desarrollar, a partir del año 1926, el nuevo modelo que se denominaría Dilambda. Así en la primavera del año mencionado se comenzó con el proyecto de este nuevo modelo que se ofrecería en dos versiones: berlina y torpedo.

Pero dadas las condiciones mecánicas del Dilambda muchos carroceros crearon modelos fuera de serie de este auto de la marca Lancia. El motor presentaba una cilindrada de 3.960 centímetros cúbicoscon una potencia de 100 HP a 4.000 revoluciones por minuto con una relación de compresión de 5,35:1. El diámetro de los cilindros era de 79,37 milímetros y la carrera de los pistones era de 100 milímetrosy los dos bloques, de cuatro cilindros cada uno, estaban inclinados en un ángulo de 24º.

El árbol de levas era a la cabeza con válvulas verticales paralelas accionadas por botadores y balancines. La velocidad máxima de la versión larga, hubo otra de menor distancia entre ejes, alcanzaba los 125 kilómetros por hora. A partir del año 1931, el de chasis corto, alcanzaba los 135 kilómetros por hora. Recuerden que estamos hablando de automóviles de finales de la década del veinte.

El chasis del Dilambda estaba conformado por largueros huecos soldados eléctricamente, solución patentada el 6 de junio de 1927. Como vemos Vincenzo Lancia estaba a la vanguardia de los constructores de automóviles europeos. Para unir los largueros se usó una caja de chapa en forma de letra “X” perforada para el paso del cardan. Eso ubicado en la parte central del chasis. Esta solución la tuvieron muchos otros autos europeos posteriores.

La suspensión delantera era independiente, algo para nada habitual entre los constructores de la época. Lancia siempre estaba un paso adelante, a veces muchos más de la cuenta. El tanque de combustible colocado en la parte posterior aumentaba la rigidez de toda la estructuradel Dilambda.

Pero las innovaciones seguían en el motor del nuevo Lancia como la incorporación de un termostatopara regular la temperatura del agua del sistema de refrigeración. Además una bomba renovaba el aceite del cárter del motor, también presentaba una sistema de lubricación centralizado del chasis mediante una bomba Bijur que se accionaba con un pedal debajo del tablero y por último la aplicación de cojinetes “silentbloc” en las articulaciones del Dilambda.

Como se ve no era solo un nuevo auto, era mucho más. Varias de sus adelantos recién los veríamos en automóviles muchos años en el futuro. Entre los años 1929 y 1932se fabricaron 1.685 unidades de una distancia entre ejes de 3.475 milímetros, en cambio el más corto, 3.290 milímetros, entre ejes, se fabricaron 1.000 unidades. Parecen pocas unidades pero dado el contexto económico, y al mercado que apuntaba el Dilambda, no lo fueron.

En la vieja fotografía vemos el modelo berlina, del año 1929, con portaequipajes y baúl en la cola, además de tener la rueda de auxilio en posición lateral sobre el guardabarros. Si miran con detenimiento la fotografía verán, en el parante del parabrisas, el brazo indicador de giro.

Para la presentación, en París, del Dilambda viajó especialmente Vincenzo Lancia en una unidad para realizar demostraciones, acompañado por el director de la oficina técnica ingeniero Baggi, el jefe del departamento de competición Gaudencio Varga y el piloto de pruebas Gismondique había puesto a punto el auto. Giussepe Sola fue el encargado de proyectar y diseñar el motor del Dilambda y Battista Falchetto se encargó del chasis, las suspensiones y los mecanismos de transmisión, todo bajo la supervisión de Vincenzo Lancia.

Las opiniones de la prensa especializada sobre el nuevo automóvil de la marca Lancia se pueden sintetizar en estas líneas aparecidas en la revista “Motor Italia”en el número dedicado al Salón de París de 1929: “el Dilambda puede andar, en directa, a paso de hombre; acelera con extraordinaria rapidez hasta alcanzar una velocidad superior a los 120 kilómetros por hora, siempre en directa. El nuevo Lancia no tiene dimensiones excesivas y es relativamente liviano; conserva una buena maniobrabilidad y no fatiga en absoluto al conductor. Se presenta, estéticamente, de manera impecable: es un automóvil aristocrático e imponente, pero se equivocan los que lo confunden con otros automóviles de lujo, especialmente extranjeros, que tienen una magnífica presencia… parados o en las calles de la ciudad, pero que luego demuestran ser en las carreteras mediocres e incapaces de mantener velocidades medias razonables. El Dilambda es por sobre todo una máquina y una máquina construida para los caminos tales como son, buenos o malos, rectos o con curvas pronunciadas. Está hecho para viajar con gran seguridad, con inigualable confort y con toda la velocidad que se pueda desear…”

La fotografía del Lancia Dilambda de 1929, que nos sirve para ilustrar esta nota de un auto antiguo, está tomada de la revista Automundo número 19 del 4 de agosto de 1965.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos


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Tuesday, October 28, 2014

Dodge 1,8 M Serie W 1980

En el año 1979, y hasta el año 1980, la empresa estadounidense Chrysler Fevre Argentina comenzó a dejar el país y fue comprada por la empresa alemana Volkswagenwerk AG. También compró la filial brasileña de Chrysler. Se mantuvieron los vehículos fabricados con la marca Dodge, al menos por un tiempo. A partir del año 1980, cuando Volkswagen toma el control total de la empresa, solo queda el Dodge 1500 en producción. El modelo del año 1980, que hoy vemos en su ficha técnica, fue el primero que salió con el aval de los alemanes, y ya había perdido el logo de Chrysler en su trompa. Esta versión estaba equipada con el motor de 1,8 litros que tantos logros le trajo a la empresa estadounidense. Este automóvil que era originario de Gran Bretaña se lo comercializaría en Argentinacon una marca de Estados Unidos para terminar, unos años más adelante, con una marca de Alemania. Tal era el éxito de este automóvil que Volkswagen, por primera vez en su historia, le puso su emblema a un auto que no había diseñado. El Dodge 1500 se había ganado la confianza de muchos argentinos a fuerza de confiabilidad mecánica. Algunos de los cambios, en carrocería y accesorios, de este modelo habían aparecido en el mercado argentino en el año 1979 y a partir del año 1980 se le agregan algunos detalles más para diferenciarlo un poco más, aunque siguió conservando la marca Dodge. Como los concesionarios de la empresa que pasaron a ser Dodge-Volkswagen por un tiempo. Si quieren conocer más datos de esta versión del Dodge 1500 pueden leer la siguiente nota:



Marca: Dodge  Modelo: 1,8 M Serie W  Año: 1980
Motor: naftero  Ubicación: delantero  Marca: Dodge
Cilindros: 4 en línea  Cilindrada: 1.798 cm3
Diámetro: 86,1 mm.  Carrera: 77,2 mm.
Potencia: 76 CV DIN  RPM: 5.000  Compresión: 8,6:1
Tracción: trasera  Caja de velocidades: cuatro marchas hacia adelante sincronizadas y marcha atrás
Suspensión delantera: independiente con sistema Mc Pherson con resortes helicoidales, amortiguadores hidráulicos a cartucho reemplazable y barra antirrolido
Suspensión trasera: eje rígido con resortes helicoidales, amortiguadores hidráulicos y cuatro barras reactoras
Frenos delanteros: a disco servo freno  Frenos traseros: a tambor autorregulables
Dirección: tipo articulado
Neumáticos: 155 SR 13
Dimensiones: Largo: 4.230 mm.  Ancho: 1.588  mm.  Alto: 1.420 mm.
Distancia entre ejes: 2.489 mm.  Trocha delantera: 1.295 mm.
Trocha trasera: 1.303 mm.  Despeje: 140 mm.  Plazas: 5
Peso: 960 kg. y 988 kg. con caja automática

Autor: Mauricio Uldane
Escaneo: Mauricio Uldane
Fuente: folleto de Volkswagen Argentina



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Monday, October 27, 2014

Los Lancia Beta importados

Un seguidor de Archivo de autos, Carlos Vñs, disparó un recuerdo que devino en esta nota que, seguidores y lectores, están a punto de leer. Resulta que Carlos subió una foto con la incógnita de que auto era. Ese automóvil es un Lancia Beta que fuera importado a partir del año 1979.

Lancia Beta Cupé 1600 de 1979 este es el auto que 
aparece en la publicidad de la empresa Personal. 
La fotografía es de la empresa Fiat Argentina SA.


No veo televisión desde el año 2006, en ninguno de sus canales posibles, solo algunas películas en DVD (Digital Video Disc). Así que la publicidad de Personal, sobre telefonía móvil, nunca lo he visto. Pero reconocí de inmediato al Lancia Beta que la empresa Fiat Argentina SA importó al país cuando se abrió la importación de automóviles desde el año 1979.

Hubo cinco modelos de Lancia Beta que se presentaron: el Beta Cupé 1300, aunque este modelo no fue exhibido, 1600 y 2000 y el Beta HPE 1600y 2000. Hoy veremos los Lancia Beta 1600 y 2000, que tenían carrocerías diferentes. El de la publicidad de Personal era el 1600. Gracias a una carta solicitando datos de los modelos importados es que podemos apreciar las mismas fotografías que se le enviaron a la prensa especializada de la época.

Estos Lancias tenían motores de cuatro cilindros en línea ubicados en forma transversal en la parte delantera. Las cilindradas eran las siguientes, según los tres modelos (1300, 1600 y 2000): 1.301, 1.585 y 1.995 centímetroscúbicos. Las potencias para los tres modelos respectivamente eran: 82, 100 y 120 CV y su aceleración de 13, 10,9 y 9,5 segundos de 0 a100 kilómetrospor hora.

Lancia Beta Cupé 2000 de 1979 noten la diferencia 
de la carrocería con respecto al modelo 1600. 
La fotografía es de la empresa Fiat Argentina SA.

Los Lancia Beta Cupé, en sus tres versiones, venían equipados con freno a disco en las cuatro ruedas y la tracción era delantera. La caja de velocidades era de 5 marchas hacia adelante sincronizadas y marcha atrás para todos los modelos. El embrague era monodisco en seco a diafragma.

Las velocidades máximas eran las siguientes: 165, 178 y 188 kilómetrospor hora siempre para los modelos 1300, 1600 y 2000. La dirección era del tipo de piñón y cremallera con la columna de seguridad dividida en tres partes con el volante regulable en altura. La oleada de importados a Argentina trajo eso de poder regular la distancia del volante con respecto a la contextura física del conductor. Nada sería igual después de todos estos accesorios que comenzamos a ver en los autos importados.

Los Lancia Beta también tenían la versión berlina en los modelos 1600 y 2000 con los motores indicados para las cupés con las mismas potencias. Pero con una aceleración de 11,5 y 10,2 segundos de 0 a100 kilómetrosrespectivamente para los dos modelos mencionados.

La cola del Lancia Beta Cupé 2000 de 1979 noten la cola diferente
al modelo 1600. La fotografía es de la empresa Fiat Argentina SA.

El tableropresentaba el siguiente instrumental: velocímetro, cuentakilómetros parcial y total, cuentavueltas electrónico, manómetro de aceite, indicador de temperatura del agua, indicador de nivel de combustible. También presentaba una cantidad de testigos lumínicos como el insuficiente nivel de líquido de freno o espesor mínimo de las pastillas de freno. Otro accesorio era el reloj electrónico de cuarzo y un dispositivo que impedía repetir el arranque.

Los preciosde los Lancia Beta Cupé eran los siguientes: el 1600 costaba 26.250 dólares en la versión básica, que ascendía a 29.250 dólares con los opcionales. En cambio la versión 2000 el modelo básico salía 30.135 dólares y según los opcionales podía costar 33.235 o 34.335 dólares. Estos valores eran al 15 de marzo de 1979.

Todos estos datos los podemos tener gracias a un envío de la empresa Fiat Cóncord en respuesta de un pedido de mi parte por datos sobre los importados a Argentina, que incluía al Fiat 132, y que ya veremos en su momento. Esa carta con los datos está fechada el 26 de marzo de 1979y que ha estado guardada de entonces en mi archivo personal que nutre de datos e imágenes a Archivo de autos en sus notas diarias, en este sitio que se dedica a los autos viejos que supimos conseguir.

Tablero de los Lancia Beta Cupé del año 1979. La fotografía
es de la empresa Fiat Argentina SA.

Una incógnita presentada por un seguidor de Archivo de autos disparó el recuerdo que había visto, en mi archivo, la foto del Lancia Beta Cupé. La busqué y ahora todos podemos recordar ese auto italiano que se comenzó a importar desde el año 1979. Tengo el vago recuerdo de haber visto modelos de estos Lancia circulando por las calles de la ciudad de Buenos Aires.

Para los que no conocía el auto de la publicidad de la empresa Personal ahora tienen una aproximación a ese Lancia. Además las fotografías en blanco y negro de la época, que parecen haber sido tomadas en los bosques de Palermo. Eso era porque muchas presentaciones de los nuevos autos se hacían en el Hostal del Lago que estaba ubicado en el Parque Tres de Febreroen el barrio de Palermo en la ciudad de Buenos Aires.

Cómo una imagen puede disparar un recuerdo que estuvo archivado por 35 años en la memoria de una persona y en el archivo de papeles de Archivo de autos, no en vano se llama de esa forma este sitio. Un gran cúmulo de imágenes y datos para darle forma a la historia del automóvil desde 1886 hasta 1990, podría decir que son 100 años de historia de los autos que supimos conseguir.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos


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Sunday, October 26, 2014

Un 404 deportivo

Hace un tiempo atrás vimos como Alberto Gómez, piloto y preparador, lograba sacarle mucho jugo al Peugeot 404 que fabricaba la empresa SAFRAR(Sociedad Anónima Franco Argentina de Automotores). Pero unos años antes la empresa IAFA (Industriales Argentinos Fabricantes de Automóviles), primer licenciataria de la marca Peugeot, fabricó, como fuera de serie, el Peugeot 404-S.

El Peugeot 404-S del año 1964 fabricado fuera de serie por la empresa IAFA.
La fotografía fue tomada de la revista Parabrisas número 46 del mes de septiembre del año 1964.


En la segunda mitad del año 1964 la empresa IAFApresenta, como un automóvil fuera de serie, el Peugeot 404-S que tenía una potencia de 115 HP SAE contra los 72 HP SAE del modelo estándar sin las modificaciones deportivas.

Según la empresa IAFA el automóvil podía llegar a los 185 kilómetros por hora. Estimo que la cifra real estaría un poco por debajo de los 180 kilómetros por hora, pero que no dejaba de ser un misil para mediados de la década del sesenta. Sobre todo cuanto los compactos estadounidenses salidos de fábrica ni por asomo llegaban a esa velocidad final.

Lo cierto que los 115 HP, a 6.500 revoluciones por minuto, no se lograron por aumento de la cilindrada, que se mantenía en los conocidos 1.618 centímetros cúbicos, sino por modificaciones en la tapa de cilindros, el árbol de levas y por dos carburadores marca Weber.

Los dos carburadores marca Weber era el modelo DCOE2de 40 milímetros de doble boca, con lo cual cada cilindros, los cuatro en línea del motor XC5-S, se alimentaban por separado. En la marcha más económica se lograban hacer 7,5 kilómetros con un litro de nafta.

Los dos carburadores Weber DCOE2 de 40 milímetros de doble boca que montaba el motor XC5-S del Peugeot 404-S del año 1964. La fotografía fue tomada de la revista Parabrisas número 46 del mes de septiembre del año 1964.

Si bien la tapa de cilindros era la estándar esta tenía los conductos de admisión separados y con un maquinado diferente para tener un mejor enfrentamiento con las válvulas de admisión. El pulido de la tapa fue llevado a espejo para disminuir la turbulencia.

Las válvulas de admisión y las de escape tenían un mayor diámetro que las originales del motor estándar. Las de admisión pasaron de 37 milímetros a 45,5 milímetros y las de escape de 31,5 milímetros a 35,5 milímetros. Obviamente los resortes de las válvulas eran más duros y podían recibir un 10% más de carga.

El árbol de levas era una pieza fundamental de la modificación del motor XC5-S. Si bien la alzada era la misma que la del modelo estándar los perfiles eran más cuadrados y con un mayor cruce. De esta forma levantaba las válvulas con botadores reforzados de mayor sección y balancines con mayor brazo de palanca. Esto último era para que las válvulas tuvieran mayor apertura cosa que se lograba por un desplazamiento del eje de los balancines.

La bomba de aceite suministraba una mayor presión para hacer frente a las 6.000 revoluciones por minuto que se elevaba a 6,8 kilogramos por centímetros cuadrados. El sistema de lubricación era del tipo “full-flow” con una capacidad total de 4,5 litros.

Las bujías eran de marca Lodge N 44 con el culote largo de 19 milímetros. El distribuidor con una curva de avance incrementada y una posición más elevada en el motor para poder pasar por encima de los conductos de admisión.

El motor XC5-S del Peugeot 404-S del año 1964 visto de frente. Se aprecia el alargue del distribuidor. La fotografía fue tomada de la revista Parabrisas número 46 del mes de septiembre del año 1964.

El múltiple de admisión estaba realizado por cuatro tubos de chapa unidos por una placa y la unión con los dos carburadores Weber se lograba por una lámina de goma sintética que los mantenía aislados de las fuertes vibraciones del motor. El escape era del modelo estándar con una salida individual para cada cilindro que se unían de dos en dos para formar un único colector.

El volante del motor había sido alivianado de sus 9,5 kilogramos originales a tan solo 4,5 kilogramos para lograr una mejor aceleración angular. Los pistones eran especiales con su cabeza bombé y con tres aros. Los pistones y la junta de tapa más fina lograban una relación de compresión del orden de 9,4:1.

La caja de velocidades y el diferencial eran los mismos que montaba el modelo estándar, pero el embrague era de mayor dimensión con un diámetro externo de 240 milímetros y el diámetro interno del forro de 130 milímetros. Los resortes estaban preparados para soportar mayor carga que en la versión estándar.

Los frenos de tambor en las cuatro ruedas eran mayores con los delanteros con un diámetro de 280 milímetros y los traseros con un diámetro de 255 milímetros. Las campanas eran bimetálicas con la pista de fundición y el tambor estampado y aleteado. Las cintas tenían un ancho de 65 milímetros adelante y de 35 milímetros atrás.

El kit que se podía comprar para transformar un Peugeot 404 estándar. De esta forma se podía llevar los 72 HP originales a 115 HP del modelo 404-S. Las fotografías fueron tomadas de la revista Parabrisas número 46 del mes de septiembre del año 1964.

La suspensión tuvo sus modificaciones dadas las prestaciones del modelo 404-S. Los resortes helicoidales delanteros tuvieron un aumento de su carga y los cuatro amortiguadores hidráulicos eran más duros que el modelo estándar del Peugeot 404 del año 1964.

El Departamento de Experiencias de IAFA anunciaba, en forma no oficial, que el Peugeot 404-S podía acelerar en 15 segundos, con partida detenida, para alcanzar los 500 metros. Habría que ver si estos datos se llegaron a cumplir.

Nuevos colores metalizados, nuevos asientos delanteros tipo butaca, cinturones de seguridad y neumáticos Michelin X o Kléber Colombes, eran las novedadesque presentaba el 404-S, el fuera de serie de IAFA.

Pero no solamente la empresa IAFA vendía el Peugeot 404-S completo, sino que le ofrecía al público de la marca francesa la posibilidad de transformar su auto estándar a través de la venta de un kit completo para lograr la misma performance que el auto salido de fábrica como fuera de serie. Según la empresa se podía comprar este kit a un costo relativamente bajo.

Las fotografías que ilustran esta nota fueron tomadas de la revista Parabrisasnúmero 46 del mes de septiembre del año 1964. También les dejo el enlace con la nota, ya publicada en Archivo de autos, sobre la transformación del Peugeot 404 a manos de Alberto Gómez: http://archivodeautos.blogspot.com.ar/2014/01/alberto-gomez-y-su-404.html

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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Saturday, October 25, 2014

La Preguntita del Domingo

Volvemos a la pregunta doble:


¿De qué marca y modelo era el automóvil de la fotografía?

No es tan difícil de encontrar la respuesta correspondiente. Habrá que buscar un poco en nuestros recuerdos para dar con la marca y el modelo de este auto del pasado. La respuesta correcta la pueden dejar hasta el viernes 31 de octubre a las 20 horas. Envíen sus respuestas al siguiente mail: archivodeautos@gmail.com.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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El extraño caso del Falcon y los sucesos que le tocó vivir

Mi amigo es digno de confianza, pero la historia que les contaré a continuación, pusieron en duda su credibilidad. Desde que le sucedió el episodio con su Falcon modelo 1966, un clásico, las cosas no volvieron a ser como antes, y eso que nos conocemos desde la infancia.


El Falcon es muy importante en la vida de mi amigo. A veces pienso que le dedica más tiempo que a su bella esposa. Pero esta tolera la situación, tal vez porque desde que lo conoce sabe de la pasión que tiene por su Falcon. Hasta le habla cuando el auto tiene alguna “nana” como dice mi amigo. Eso ya es un poco raro, pero los amantes de los fierros son así: creen que los autos sienten y te dicen cosas.

Pero no quiero hablar de ese tema en este momento. Sino que les quiero contar los sucesos extraños que le acontecieron a mi amigo hace ya un tiempo. Normalmente, mi amigo, concurre a muchos encuentros de autos en distintas partes. Incluso ha viajado una pila de kilómetros para ir a un encuentro en alguna provincia.

En general su bella esposa lo acompaña y a veces pienso que no se que le admiran más a mi amigo, si su Falcon clásico o su esposa. Pero no es cuestión  mía analizar esos conceptos, sino contarles que en aquella ocasión su esposa no fue porque tenía que encontrarse con sus ex compañeras del secundario y no se lo quería perder. Así que mi amigo partió solo, en realidad acompañado por su amado Falcon.

El encuentro no era muy lejos. En una localidad de la provincia de Buenos Aires que mantendré en el anonimato dadas las circunstancias de lo que les voy contar. El viaje de ida fue sin inconvenientes con reiterados mensajes de texto y llamados de su esposa para saber cómo le iba en el viaje, ya que estaba solo. En realidad no lo estaba el Falcon lo llevaba y sería su gran compañía en lo que vendría hacia el final de la jornada.

Mi amigo llegó al encuentro y se encontró con otros integrantes del club de los Falcon al que pertenecía. En realidad se los había encontrado antes en una estación de servicio en la ruta hacia el predio donde se realizaría el encuentro de autos antiguos y clásicos. Pero para los que hemos tenido la suerte de concurrir a reuniones de este tipo sabemos que el encuentro comienza cuando nos reunimos en un punto acordado con los que vamos hacia el lugar donde se realizará la muestra.

Todo se desarrolló sin inconvenientes y la concurrencia de autos fue numerosa y de gran calidad los vehículos expuestos. Todo esto según mi amigo, porque ese día no pude ir a ese encuentro por problemas laborales. Pero eso me lo contó tiempo después cuando logró recuperarse, es una forma de decir, de los extraños acontecimientos que le tocaron vivir a bordo del Falcon de sus amores.

El día fue espectacular, según mi amigo, hasta que volvieron a la tardecita. Salieron un poco tarde porque la entrega de los trofeos y los diplomas se alargó mucho. Eran muchos clubes los que asistieron y una gran cantidad de autos que se presentaron al encuentro.

Comenzaron el regreso en caravana hacia sus respectivas casas. Era domingo y el lunes había que ir a trabajar como todas las semanas. Había que pagar los gastos que genera un auto clásico de los años sesenta. Salieron a la ruta y comenzaron a desandar los kilómetros que los separaban de sus respectivos hogares. Su bella esposa lo esperaba, ya en casa, como le avisó a su celular.

En la ruta había ocurrido un accidente así que los desviaron por unas calles vecinales. La idea, según les dijeron los policías que desviaban el tránsito, era seguir por dentro del pueblo hasta el final donde había un retome hacia la ruta. Así que todos los autos tomaron por esas calles pueblerinas, despacio, y ante la mirada de los vecinos que tendrían para hablar dos o tres días en la semana. No siempre pasa una caravana de autos clásicos por la puerta de tu casa.

Todo iba bien, pero despacio. Hasta que al final del pueblo una niebla espesa comenzó a reducir la visibilidad. Era primavera y esas cosas pasan cuando hay mucha humedad en el ambiente. Pero esa niebla no parecía muy normal, según me contó mi amigo. Primero que apareció de golpe en las últimas casas del pueblo y segundo que se tornó tan densa que él dejó de ver el auto que venía por delante.

Para ese momento los autos de la caravana habían encendido las luces de posición porque casi era de noche. Niebla y noche no son un buen dúo. La niebla seguía espesándose y mi amigo cada vez veía menos. Varias veces sacó la cabeza por la ventanilla para ver mejor para adelante, pero era una tarea inútil. No se veía nada y tampoco se oía nada. Tanto era así que dejó de oír el escape del Torino que iba delante de él.

Mi amigo comenzó a sospechar que estaban perdidos, él y el Falcon. Pero por otro lado pensaba cómo nos vamos a perder si no giramos en ningún lado. Tal vez ese era el error y no había visto la salida a la ruta para retomar el rumbo a casa. Pero la niebla era tan espesa que no era posible ver donde cuernos estaba.

“Pero que salame si tengo el celular”, se dijo para sus adentro. Mientras manejaba marcó el número de su amigo que iba en otro Falcon, por delante de él, en la caravana. Ese amigo no contestaba. Mi amigo no quería detenerse porque no quería que lo chocaran de atrás. Sabían que por detrás venían muchos otros autos que habían estado en el encuentro.

Vuelve a intentar con el llamado por el celular y ahí se avivó que estaba muerto, el teléfono digo. No había la mínima rayita de señal. “Y la puta que lo parió a todas las empresas de celulares”, rezongó por lo bajo mi amigo. Cuando más necesitas del celular este te abandona, como el desodorante de la publicidad de la tele.

Siguió manejando más que por ver el camino por instinto. El siempre me dijo que se llevó muy bien con su Falcon. Pero las cosas pueden fallar. Alguien famoso lo decía continuamente ¿no? Falló. El Falcon tosió y se apagaron todas las luces junto con el motor. “No me podes hacer esto ahora”, le dijo mi amigo a su auto. Miró por el espejo esperando el topetazo del que venía atrás de él. Cerró los ojos y apretó los dientes. Nada pasó. El silencio de un cementerio lo rodeaba, donde los vecinos no charlan con nadie.

Intentó darle arranque al Falcon y este tosió nuevamente, pero no arrancó. “Vamos por la segunda y ¡la puta madre arrancá!”, le gritó a su auto. Parece que eso surtió efecto y el Falcon comenzó nuevamente a ronronear debajo del capot. Las luces se encendieron nuevamente y todo comenzó a funcionar como si nada hubiese pasado. Hasta la niebla comenzaba a disiparse.

“Al fin algo bueno”, dijo mi amigo que paulatinamente recuperaba el paisaje que lo rodeaba en aquel pueblo perdido al borde de la ruta. No tenía la menor idea de donde estaba. “Calma. Ante todo calmémonos”, se dijo para sus adentros. Instintivamente encendió la radio, que como corresponde era la que traía de fábrica el Ford Falcon. Le había costado dos años de intensa búsqueda por Internet, cuevas y desarmaderos de todo tipo y pelaje.

“Bienvenida primavera de 1966”, vociferaba el locutor de la radio. “Qué dijo este imbécil”, pensó mi amigo. “Acá estamos en el desfile del Día de la Primavera”, agregó el locutor de la radio. Mi amigo comenzó a ponerse muy serio, ese domingo era 21 de septiembre, ahora no importa el año, pero lo cierto que no era 1966, sino que habían pasado casi 50 años de esa fecha.

“Ja, la radio atrasa”, pensó mi amigo. Pero no era así la había usado muchas veces y funcionaba correctamente. Había escuchado programas de la época actual. Giró la perilla del dial y sintonizó otra radio que pasaba una publicidad del aceite Ybarra, ese que había en su casa cuando era un niño. Todas las demás estaciones de la radio del Falcon trasmitían programas del año 1966.

Mi amigo no sabía qué pensar. Lentamente la niebla se disipó y descubrió que todavía estaba dentro del pueblo de al lado de la ruta. Pero no era de noche como el creía que debería ser por la hora que habían salido del predio del encuentro. Siguió por la calle que venía buscando una explicación. Nada de nada. Dobló en la esquina siguiente. “Produzcamos un cambio”, se dijo.

Y el cambio se manifestó en unos pibes que jugaban a la pelota en medio de la calle. Esto no le llamó la atención a mi amigo. Lo que despertó su interés era que todos tenían pantalones cortos, pero no de un equipo de futbol. Eran parecidos a los que usaba su padre cuando era chico. “Cuidado que viene un auto”, gritó uno de los pibes de la calle. Mi amigo lentamente se acercó a los chicos totalmente extrañado por todo lo que estaba sucediendo.

“¿Qué día es hoy?”, le preguntó mi amigo a uno de los chicos de la cuadra. “Hoy es el Día de la Primavera, don”, fue la respuesta que mi amigo no quería escuchar. “¿Y en qué año estamos?”, arriesgó a fuerza de que lo consideraran algo loco. “Don, es el año 1966. ¿No lo sabía?”, le dijo el pibe con cara intrigada. “Quería saber si vos lo sabias” y de esta forma, a mi amigo, eludió elegantemente la situación. “El don no sabe que año es”, gritó el pibe a toda la barra que jugaba a la pelota. Las risas de todos lo repuso un poco a mi amigo, que los saludó con la mano y tocando la bocina del Falcon.

“¿Es nuevo el Falcon?”, le preguntó el pibe. En ese momento mi amigo tuvo un rapto de lucidez y le contestó que sí que lo había comprado hacía una semana. En realidad mi amigo tiene el Falcon desde hace 15 años y le llevó unos 5 años dejarlo como salido de la concesionaria en 1966… Se ve que el trabajo de restauración lo hizo en forma excelente para que un pibe de la época lo reconociera como contemporáneo.

Porque eso era lo que le pasó a mi amigo por una causa que no sabe terminó en un pueblo perdido en el Día de la Primavera del año 1966, el mismo año que construyeron su Falcon. Ahora el tema era cómo volver a la época actual. “Pibe decime cómo hago para salir a la ruta. Parece que me perdí”, así salió de la dificultad de mayores preguntas sobre cómo había llegado hasta ese lugar. “Siga por esta calle y doble en la estación de servicio a la izquierda. Derecho se va a topar con la ruta. ¿Va para Buenos Aires?”, le respondió el chico con la pelota bajo el brazo. Pelota que parecía ser de la marca Pulpo de la cual su padre se había cansado de hablar. Ya no tenía dudas que había viajado en el tiempo, o a otra dimensión, el tema era volver a casa.

Arrancó la marcha con el Falcon y saludó a los pibes de la cuadra con la bocina. Todas las manos se levantaron para saludarlos. Esos chicos no veían todos los días un cero kilómetro. Al llegar a la estación de servicio dobló a la izquierda y enfiló para la ruta. “Y ahora que carajo hago”, pensó mi amigo. En eso la imagen de su esposa le invadió la cabeza. “¡El celular!”. Lo había olvidado.

Ahí estaba al lado de su pierna y por suerte el pibe no lo había visto. Las explicaciones no las habría encontrado. Como correspondía el celular no tenía señal. Muerto, o no nacido. Dobló por la calle que lo llevaría a la ruta y comenzó lentamente su camino. Seguía pensando cómo volver a su tiempo y a la caravana desviada por el accidente en la ruta.

Al avanzar una niebla tenue comenzó a cubrir la calle en la que circulaba. “¡Otra vez la puta niebla!”, vociferó mi amigo. Pero la niebla sería su retorno a la actualidad. Como lo llevó al pasado lo devolvió al presente. Creer o reventar. Así comenzó a visualizar la ruta, luego que la niebla pasara de espesa a desaparecer por completo. Cuando eso ocurrió la ruta estaba delante suyo y lo más cómico de todo el Torino que venía delante de él estaba a tan solo cinco metros.

Mi amigo no podía creer lo que le pasó. En una parada en una estación de servicio, para cargar nafta, les preguntó como les había ido con la niebla a los autos que venían delante de él. “¿Qué niebla?”, fue la respuesta. “Debe haber sido humo”, tiró mi amigo para no entrar en explicaciones de su corto viaje al año 1966. Todos se rieron un poco de la supuesta broma de mi amigo. Pero él necesitaba tomar algo, aunque sea agua.

“¿No quieren tomar un café?”, ofreció mi amigo y aceptaron así que estacionaron los autos. Entraron en el barcito de la estación de servicio y tomaron el cafecito que le repuso algo las fuerzas para poder llegar hasta su casa, donde su bella esposa lo esperaba.

A nadie le comentó lo que le pasó, ni siquiera a su esposa, solo me lo dijo a mí. Ahora ustedes conocen la historia, casi de primera mano, diríamos que de segunda. Nada mal para una anécdota, algo sobrenatural, que le sucedió a mi amigo, o eso dice que le pasó. A veces creo que lo inventó todo. No se si para llamar la atención o porque tiene muchas ideas en la cabeza que pugnan por salir. “¿Por qué no escribís un relato con lo que te pasó?”, su respuesta fue “No, porque lo vas hacer vos”.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.

Friday, October 24, 2014

La Respuestita del Sábado

Un auto con trompa de Di Tella


La marca del automóvil de la incógnita semanal era Riley y el modelo Kastrel 1100. Los siguientes seguidores de Archivo de autos acertaron: F62y Alejandro Figueroa. Las felicitaciones de siempre por haber ganado y por entender que esto es un juego para divertirnos entre todos un rato durante la semana. Gracias a todos por participar.

Riley Kastrel 1100 del año 1966.


La engañosa trompa nos remitía a nuestro querido Siam Di Tella, que justamente había heredado la parrilla de los automóviles Riley. Pero este auto inglés está emparentado con el famoso Mini que desarrollara Alec Issigonis desde el año 1959.

El motor de este Riley Kastrel 1100 era un cuatro cilindros en línea de ubicación delantera transversal de unos 1.100 centímetros cúbicos. La British Motor Corporation (BMC), surgida de la unión, en 1952, del grupo Morris con la empresa Austin, era la que se encargaba de la fabricación de los Riley para el año 1966.

En ese año una nueva fusión con la Jaguar Cars Ltd. formará el grupo BMH (British Motor Holding Ltd.) y para el año 1968 la fusión con la Leyland Motor Corporation originará la British Leyland.

Elegí una porción de la fotografía por ser una parrilla engañosa que podría llevarlos por un sendero equivocado. Pero como siempre el que está en el caminó erróneo soy yo, el que escribe estas líneas. Ustedes, seguidores de esta página dedicada a los viejos autos que supimos conseguir, me demuestran, cada semana, que saben mucho de automóviles.

Gracias a todos por jugar entre todos y aceptar las reglas para lograr que esto sea placentero y divertido. Para eso es que les formulo las preguntas todas las semanas. Una para que los que más saben pongan a prueba sus conocimientos, o refresquen los datos en sus cabezas. Y el otro motivo es que los que no tienen la respuesta correcta de antemano comiencen a investigar. La fotografía del Riley Kastrel 1100fue tomada de la revista Parabrisasnúmero 62 del mes de enero de 1966.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.

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