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Sunday, April 26, 2015

El Lotus argentino

Edgardo Boschi fue uno de los mentores que el Lotus Seven, de origen inglés, se llegara a fabricar en Argentina bajo licencia de Lotus Cars Ltd. de Gran Bretaña. Fue la única licencia que la empresa británica otorgó fuera de su país para el armado de los Lotus Seven. Lógicamente se adaptó a las condiciones argentinas la mecánica de este auto fuera de serie.

La trompa del Lotus Seven que fabricara la empresa Lotus Argentina. Este modelo es de
la primera etapa del año 1969. La fotografía es de la revista Panorama del 8 de julio de 1969.


El motor elegido fue el del Fiat 1500, aunque hay datos que indican que se usó el motor Fiat 1600. No podido establecer cuál de los dos motores se montaron, o si se usaron los dos motores, dadas las fechas de armados de los Lotus Seven en Argentina.

Hubo dos etapas de la fabricación del Lotus Seven en Argentina. La primera fue del año 1970 al año 1975 por una sociedad formada por Edgardo Boschicon dos socios más, Jorge Mutio y Richard Vignols. La segunda etapa fue del año 1983 a 1990 de la mano de la empresa BGS. La empresa primitiva se llamó Lotus Argentina SA.

Cuando los directivos de la Lotus Cars Ltd. visitaron la empresa local, que arrancó en el garaje de Boschi, quedaron muy bien impresionados con la terminación y prestaciones de los Lotus argentinos. Incluso se mejoró la tenida con respecto al modelo original inglés. Lo que si es que se le colocaron amortiguadores más blandos dado los caminos argentinos.

Los dos Lotus. El de la izquierda es el Lotus Seven inglés y el de la derecha la versión argentina. Noten que las tomas de aire están en lados opuestos. La fotografía es de la revista Panorama del 8 de julio de 1969.

La idea era hacer un auto fuera de serie 100% argentino. Por eso es que se buscó una mecánica local. Ya comenté el tema del primer motor usado, porque hubo un segundo motor que fue el del Fiat 125a partir del año 1973 hasta el final de producción en el año 1975.

Se usó tanto el motor Fiat como la caja de velocidades, incluso en los primeros modelos se montaron las ruedas de serie del Fiat 1500. Más tarde se usaron llantas de magnesio como se puede ver en las fotos del modelo del año 1974.

Les recuerdo que el Lotus nació como un auto que se vendía en un kit para armar por los compradores en un principio en Gran Bretaña. Eso fue en la década del cincuenta luego en la etapa de postguerra. Luego se comenzó a vender el auto armado y siempre existió la posibilidad del kit para armar. En Argentina se lo vendió armado, aunque hubo etapas donde se ofrecía la carrocería sola, pero no me animo a decir que fueran las mismas empresas artesanales que lo fabricaron.

El tablero del Lotus Seven de Lotus Argentina. La fotografía es de la revista
Panorama del 8 de julio de 1969.
del 8 de julio de 1969.

Richard Vignols fue a la empresa Lotus Cars Ltd. para conocer a fondo el armado del modelo a producir en Argentina. Vignols armó de punta a punta un Seven y una vez aprobado regresó al país. Se trajo un modelo inglés del que copiaron todo. Carrocería y suspensiones fueron copiadas a la exactitud para poder fabricar, en forma artesanal, el Lotus Seven argentino.

Vignols se jactaba en el año 1969 que ningún tornillo era importado, todo el Lotus Seven local era 100% argentino. El chasis era multitubular de secciones redondas y cuadradas. La carrocería de aleación de aluminio con los guardabarros y trompa de PRFV (Plástico Reforzado con Fibra de Vidrio).
La geometría de las suspensiones era similar a las del modelo inglés, pero adaptadas a los caminos de Argentina con amortiguadores más blandos. La suspensión delantera era independientecon trapecio inferior tubular y superior integrado por un brazo y barra estabilizadora más resortes helicoidales y amortiguadores hidráulicos.

La suspensión trasera era mediante eje rígido con reactores laterales y soporte en forma de letra “A” más amortiguadores hidráulicos y resortes helicoidales. La dirección era del tipo de piñón y cremallera. Los frenos eran a disco en las ruedas delanteras y a tambor en las traseras.

Lotus Seven del año 1974 con motor Fiat 125 y llantas de magnesio.
La fotografía es del diario Clarín del 20 de abril de 1974.
1969.

La toma de aire del capot en el modelo argentino estaba ubicada del lado izquierdopor el motor usado. En el modelo original inglés la toma de aire estaba del lado opuesto. Esto se puede apreciar claramente en una de las fotografías que ilustran esta nota donde se encuentran las dos versiones, inglesa y argentina, estacionadas una al lado de la otra.

El tablero era más completo que en la versión original y contaba con velocímetro, cuentavueltas, medidores de presión de aceite, temperatura, nivel de combustible y amperímetro. Por supuesto que el Lotus Seven tenía solo dos plazas como se aprecia de un auto deportivo nato.

La capota era de PVC de color negro y la rueda de auxilio iba montada en la cola del auto en forma vertical. En los últimos modelos llevaron llantas de magnesio en cambio de las de serie de Fiat. La medida era 13 pulgadas x 5 ½  y los neumáticos eran radiales.

Vista de ¾ de perfil izquierdo del Lotus Seven del año 1974.
La fotografía es del diario Clarín del 20 de abril de 1974.

Las medidas del Lotus Seven argentino eran las siguientes: largo, 3.340 milímetros; ancho, 1.550 milímetros; alto sin la capota, 1.000 milímetros; distancia entre ejes, 2.230 milímetros y trochas delantera y trasera, 1.200 milímetros. La velocidad máxima era, según el motor, de 165 a 178 kilómetros por hora con un tanque de combustible de 30 litros. El peso estaba en el orden de los 520 kilogramos.

El anuncio a mediados del año 1969 era que las primeras unidades del Lotus Seven argentino estarían disponibles a partir del mes de octubre del mencionado año. Pero parece que recién en el año 1970 se concretaron las ventas. Según algunos datos solo se fabricaron entre 39 y 51 Lotus Seven en Argentina.

Cada tanto es posible toparse con una de estas unidades fabricadas en forma artesanal en Argentina bajo licencia de una marca británica. Arrancó casi como su modelo original, de una forma casera. No logró imponerse dentro del mercado local, que ha sido esquivo a este tipo de automóviles. En un principio la sociedad argentina pensaba fabricar 100 unidades anuales. En cambio los constructores ingleses se conformaban con solo la mitad, 50 autos Lotus Seven.

No se pagaron “royalties” ya que Colin Chapman, mentor de la marca Lotus, creía que era muy buena publicidad para su empresa que se fabricaran los Seven en un país de América Latina. Mike Warner, uno de los directores de la Lotus Cars Ltd. quedó tan encantado del producto argentino que era suficiente publicidad para la marca. Lo que tal vez lo terminó de convencer, no solo fue la calidad del producto argentino, sino el asado argentino… Que parece que degustó en varias ocasiones.

Las fotografías que ilustran esta nota fueron tomadas de la revista Panorama del 8 de julio de 1969 y del diario Clarín del 20 de abril de 1974. Ambas publicaciones pertenecen al archivo de datos e imágenes que nutre las notas diarias de Archivo de autos, el sitio de los viejos autos que supimos conseguir.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos ya que no cuenta con financiación de ningún tipo.

Tuesday, March 10, 2015

Fiat 1500 Multicarga 1965

La empresa Fiat Concórd presenta en el segundo semestre del año 1965 su camioneta Fiat 1500 Multicarga con un diseño argentino, sin tener su paralelo en Italia. Tanto la Multicarga 1500, como las sucesivas versiones, 1600 y 125, fueron desarrollos locales realizados por ingenieros argentinos. Este modelo de camioneta se fabricó entre los años 1965 y 1971. Los dos últimos años de producción (1970 y 1971) montaron el motor del Fiat 1600. En el año 1972 aparece la camioneta Fiat 1600 Multicarga. Por ser una camioneta mediana, derivaba de la plataforma de la berlina Fiat 1500, tenía una muy buena capacidad de carga con 600 kilogramos de carga útil. Tan hermana del auto de cuatro puertas era que conservaba la misma distancia de entre ejes. En su momento lo que se le criticó fue lo estrecho de la cabina de conducción, ya que la caja de carga era muy larga. Algunos de los periodistas especializados que la probaron sostenían que tenía mejor tenida que la berlina. Hoy se convirtió en un clásico dentro de los utilitarios y se las puede llegar a ver en exposiciones o encuentros de autos en todo el país. Fue un buen producto de la industria automotriz argentina de los años sesenta y setenta. Si quieren conocer más detalles de la Fiat 1500 Multicarga les dejo el enlace con una nota, ya publicada en el blog de Archivo de autos:



Marca: Fiat  Modelo: 1500 Multicarga  Año: 1965
Motor: naftero  Ubicación: delantero  Marca: Fiat
Cilindros: 4 en línea  Cilindrada: 1.481 cm3
Diámetro: 77 mm.  Carrera: 79,5 mm.
Potencia: 64 HP SAE  RPM: 5.200  Compresión:7:1
Tracción: trasera  Caja de velocidades: cuatro velocidades todas sincronizadas y con la palanca de cambios al volante
Suspensión delantera: independiente con doble horquilla con resortes helicoidales y amortiguadores hidráulicos
Suspensión trasera: eje rígido con elásticos semielípticos longitudinales con amortiguadores hidráulicos
Frenos delanteros: a disco con servo freno  Frenos traseros: a tambor
Neumáticos: 5.90 x 14 pulgadas
Dimensiones: Largo: 4.260 mm.  Ancho: 1.365 mm.  Alto: 1.420 mm.
Distancia entre ejes: 2.505 mm.  Trocha delantera: 1.295 mm.
Trocha trasera: 1.272 mm.  Plazas: 2/3
Carga útil: 600 kg  Velocidad máxima: 128,5 Km/h test de la revista Parabrisas número 67 de julio de 1966

Autor: Mauricio Uldane
Escaneo: Mauricio Uldane
Fuente: revista Parabrisas



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Monday, March 2, 2015

Fiat 1300 y 1500, un mismo auto

En el año 1961la empresa Fiat SpA (Società per Azioni) lanza al mercado italiano el Fiat 1300 y el Fiat 1500. Básicamente eran el mismo automóvil, pero con motores de diferentes cilindradas. En Argentina solo conocimos el 1500, el 1300 nunca lo vimos por estas playas sureñas.

Fiat 1300 del año 1963 fabricado en Italia. La fotografía es de
la revista Parabrisas número 26 de enero de 1963.


El modelo presentado por la casa turinesa era toda una novedad ya que no era la modificación de un automóvil anterior. Se mantuvo en producción hasta el año 1967cuando, en Italia, aparece el Fiat 125, su reemplazante. En Argentina tuvimos que esperar hasta el año 1972 para conocer, como modelo intermedio tuvimos el Fiat 1600 con la carrocería del 125, pero con un motor derivado del 1500.

El motor, de ambos modelos, era el mismo con diferencia en las cilindradas. Era un cuatro en línea con una cilindrada de 1.295 centímetros cúbicos, para el Fiat 1300, y de 1.481 centímetros cúbicos para el modelo 1500. La potencia para el 1300 era de 72 HP SAE a 5.200 revoluciones por minuto y para el 1500 de 80 HP SAE a 5.200 revoluciones por minuto.

Fiat 1300 del año 1961 lanzado en Italia junto al Fiat 1500. La fotografía 
es de la revista Parabrisas número 10 de agosto de 1961.

El diámetro de los cilindros era de 72 milímetros, para el 1300, y de 77 milímetros para el 1500. La carrera de los pistones era 79,5 milímetrospara ambos motores, lo mismo que la relación de compresión de 8,8:1. El Fiat 1300 tenía un carburador Weber 28-36 DCDy el Fiat 1500 un Solex C 28-32 PAIA  ambos de doble cuerpo.

El sistema eléctrico era de 12 volts con una capacidad de 40 amperes por hora para los dos modelos de Fiat presentados en el año 1961. La carga de la batería se realizaba por medio de una dínamo de 400 watts.

La caja de velocidad era de cuatro marchas hacia adelante todas sincronizadas y marcha atrás, para ambos modelos. La palanca de cambios estaba ubicada al volante en sendos modelos. Las relaciones de las velocidades eran las siguientes: primera, 3,75:1; segunda, 2,30:1; tercera, 1,49:1; cuarta, 1,00:1 y marcha atrás, 3,87:1. El embrague era del tipo monodisco seco con comando hidráulico. El diferencial trasero estaba accionado por un cardán de dos tramos y la relación era 4,1:1 del tipo hipoidal.

El Comendatore Salamano, jefe del equipo de pruebas de la Fiat Auto SpA, increpa al fotógrafo que registró el paso de los prototipos del Fiat 1300/1500 en el año 1961. La fotografía es de la revista Parabrisas número 4 de agosto de 1961.

Los frenos eran a disco en las ruedas delanteras y a tambor en las ruedas traseras. El diámetro de los discos delanteros era de 236 milímetros y la superficie de frenado de 142 centímetros cuadrados. El diámetro de las campanas traseras era de 250 milímetros con un ancho de la cinta de 55  milímetros y una superficie de frenado de 456 centímetros cuadrados. La dirección era del tipo de tornillo y rodillo con un diámetro de giro de 10,20 metros.

La suspensión delantera era independiente con paralelogramo deformable transversal con resortes helicoidales con amortiguadores hidráulicos y con barra estabilizadora con tirante de reacción inferior. La suspensión trasera era mediante eje rígido con elásticos semielípticos longitudinales con amortiguadores hidráulicos con barra estabilizadora.

Las medidas de los Fiat 1300 y Fiat 1500 eran las siguientes: largo, 4.030 milímetros; ancho, 1.546 milímetros; alto, 1.365 milímetros; distancia entre ejes, 2.420 milímetros; trocha delantera, 1.235 milímetros y trocha trasera, 1.272 milímetros. El peso en vacío era de 920 kilogramos y la carga máxima admisible era de 370 kilogramos. La capacidad del tanque de combustible era de 45 litros y los neumáticos era de la medida 560 x 13 pulgadas. La velocidad máxima para el Fiat 1300 era de más de 140 kilómetros por hora y para el Fiat 1500 de unos 150 kilómetros por hora, según datos de fábrica.

Los dos prototipos del Fiat 1300/1500 en plena prueba en las rutas italianas.
La fotografía es de la revista Parabrisas número 4 de agosto de 1961.

Estos dos modelos fueron una modernización importante para la Fiat italiana ya que era el primer automóvil totalmente nuevo presentado en la década del sesenta. De este auto derivaran otros modelos de la empresa de Turín, habrá versiones rurales, para ambos modelos y también cabriolet y cupé. Estos dos últimos modelos serán diferentes en cuanto a la línea de la carrocería.

Para finalizar les publico dos fotos de los prototipos que estaban probando en el año 1961, antes de su lanzamiento en Italia. Los dos automóviles fueron sorprendidos en plena prueba antes de su aparición en los primeros meses de ese mismo año. Parece ser que al Comendatore Salamano, jefe del equipo de pruebas de la Fiat Auto SpA, no le cayó muy bien la presencia del fotógrafo según lo testimonia la imagen del pasado.

Las fotografíasque ilustran esta nota fueron tomadas de la revista Parabrisas del número 4de febrero de 1961, número 10 de agosto de 1961 y número 26de enero de 1963. Gracias a esas viejas fotografías es que tenemos una idea cabal de cómo era aquel primer modelo de Fiat 1300 y 1500.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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Saturday, December 20, 2014

El accidente que no fue

Marcos tiene a Los García que lo protegen cada vez que sale a pasear, o a un encuentro de autos, en su Ford Falcon rojo 1965, pero quién protegió a mi amigo Valentín en su viaje al sur del país. No lo sé, pero sí sé que algo o alguien, del más allá, lo cuidaron durante todo su periplo por la Patagonia, sino vean lo que le pasó.



En unas vacaciones de verano mi amigo Valentín y su hermano Carmelo se fueron en el Fiat 1500 modelo 1967 de su padre a visitar unos amigos que vivían en Bariloche. Llevaron a sus respectivas novias, ya que para aquella época todavía no se habían casado.

Sería a mediados de los setenta cuando partieron en ese viaje de vacaciones por el sur de Argentina. Todo un viaje para los que lo han realizado. Vuelven contando maravillas del paisaje. Esos lagos y esos caminos de ripio, que también son una aventura para los conductores.

Ahora hay muchos caminos asfaltados, pero hace más de cuarenta años atrás no era así. Había que andar con mucho cuidado. Mi amigo Valentín y su hermano tenían capacidad conductiva. Incluso Carmelo participó en algunas competiciones en alguna que otra categoría zonal en la provincia de Buenos Aires.

Ambos eran de andar fuerte cuando eran jóvenes, ahora prefieren tomarse las cosas con calma. Ya se sacaron el gusto por la velocidad cuando eran unos muchachos intrépidos al mando de sus bólidos. Cosas de la juventud que dicen los más viejos y se les pinta cierta melancolía en el rostro. Creo que recuerdan las picardías que solían cometer con sus muchachos de la barra, como se decía hace muchas décadas, cuando el punto de reunión era el bar de la esquina con su mostrador de estaño.

Pero Valentín y Carmelo no son tan viejos como para tener recuerdos de tan atrás en el tiempo. Son gente más joven que les tocó vivir otras épocas del siglo pasado, de donde venimos casi todos los que tenemos más de 15 años. A veces pienso que decir que nací en el siglo pasado tiene cierto olor a naftalina. Pero eso es solo una idea que da vueltas en mi cabeza de vez en vez.

Valentín, Carmelo y el Fiat 1500 partieron desde San Miguel, donde vivían, hacia la ciudad de Bariloche en la provincia de Río Negro, al sur de Argentina, en plena Patagonia. Un lugar que muchos han elegido como morada por los encantos naturales.

El viaje de ida fue normal lo mismo que la estadía en Bariloche. Al regreso es donde comenzaron los problemas que les traerían más de un dolor de cabeza. Valentín y Carmelo decidieron regresar a San Miguel luego de cenar en la casa de unos amigos que pasaron a saludar. Eran jóvenes como para tener problemas para viajar de noche.

Los saludos de rigor y a la ruta. Ruta de montaña, algo más que obvio en semejante geografía patagónica. Salieron a la ruta con el Fiat 1500 y comenzaron los inconvenientes. A poco de caminar por la ruta se encendió la luz roja de falta de presión de aceite en el motor. “¿Qué pasó?”, preguntó Valentín que iba al mando. “No sé”, le respondió Carmelo.

La luz seguía encendida y una estación de servicio en la ruta fue la solución. Al menos era un buen lugar para detener la marcha. Preguntaron en la estación de servicio por un mecánico, pero a las 11 de la noche es difícil conseguirlos en casi cualquier parte del planeta.

A esta altura debo contarles que Valentín y Carmelo son mecánicos y trabajan juntos desde hace más de treinta años en su propio taller. Así que no tenían problemas a la hora de meterle mano al Fiat 1500. El problema era encontrar un lugar apto para realizar la tarea.

Ese lugar estaba esperándolos en la misma estación de servicio a la vera de la ruta patagónica. Había una fosa donde poder bajar el cárter y averiguar por qué el motor se había quedado sin presión de aceite.

Ambos pusieron manos a la obra y comenzaron a desarmar el motor para ver qué cuernos le había pasado. Mientras sus novias esperaban a un lado. Una vez sin el cárter llegaron a la conclusión que todo estaba en orden. Ninguna avería se había hecho presente. Siguieron con el bulbo de presión de aceite. Tal vez la falla estaba ahí. Tampoco.

No había pérdida por ninguno lado. Pusieron nuevamente en marcha el Fiat 1500, luego de rearmarlo, y nuevamente la luz roja del tablero se manifestó en todo su esplendor. El desconcierto de los hermanos mecánicos era más que evidente. Ya habían perdido más de una hora en armar y desarmar. Aunque debo confesarles que los muchachos trabajaron rápido. No era cosa de pasar la noche tirados en una estación de servicio en medio de la inmensidad patagónica.

Carmelo se devanaba los sesos pensando dónde estaba el maldito problema que no los dejaba retornar a su hogar en San Miguel, a tantos kilómetros de distancia. Miraba el motor como buscando una señal que le dijera dónde estaba la avería. Una profunda investigación lo llevó hacia al distribuidor, luego de dejar de lado todo lo demás que seguía marcando de rojo el tablero.

El resto del motor funcionaba perfecto, como en el viaje de ida, sin fallas. Solo con las paradas habituales para cargar nafta y hacer pis, un dúo que suele acompañarnos cada vez que hacemos un largo viaje a cualquier parte del país.
El distribuidor estaba raro y eso le llamó la atención a Carmelo. Cuando lo toca nota que estaba más elevado que lo normal. Como si se hubiera desplazado hacia arriba. Efectivamente el eje del distribuidor estaba fuera de lugar. “Valentín, creo que encontré el problema”, dijo Carmelo a su hermano.

Aflojó el soporte del distribuidor y lo empujó hacia abajo para que engranara con la bomba de aceite. Ajustó el soporte de fijación y le dijo a Valentín que le diera arranque al Fiat 1500. La luz roja había desaparecido por completo del tablero y el motor nuevamente contaba con la presión necesaria de aceite para su lubricación.
Valentín, como les dije, tiene más de 30 años de trabajar de mecánico con su hermano y otros 10, más o menos, de ejercer el mismo oficio en otros empleos. Nunca a lo largo de su vida como mecánico le pasó algo similar con el distribuidor del motor de un Fiat 1500. El eje del distribuidor se corta, o el engranaje se desgasta, o se sale de punto, pero nunca, nunca se sube de su posición de trabajo.

Las gracias al empleado de la estación de servicio por el préstamo de la fosa y todos arriba para seguir la marcha en el retorno a casa. Todos contentos por haber solucionado el problema y poder continuar la marcha, luego de dos horas de trabajo, sin tener que volver a San Miguel detrás de una grúa. Todo muy lindo hasta que circulado unos kilómetros por la ruta patagónica, en esa noche, apareció un embotellamiento.

El tránsito se hizo más lento hasta que se detuvo totalmente la marcha. “¿Qué pasó?”, le preguntaron a las personas que se encontraban a la vera de la ruta. “Un alud sobre la ruta. Parece que arrastró un auto y hay muertos”, les respondieron a los hermanos mecánicos. Efectivamente un desprendimiento de una de las montañas volcó una gran masa de tierra sobre la ruta llevándose en su camino uno o dos autos que circulaban en ese preciso momento.

Momento que había ocurrido, más o menos, una hora y media antes que Valentín y Carmelo pasaran por el lugar a bordo del Fiat 1500 de su padre. Recuerdan el tiempo que los muchachos pasaron en la estación de servicio tratando de reparar la falla del motor. Y la falla que no era para nada habitual en los Fiat 1500. Saquen las conclusiones: algo o alguien impidió que los hermanos mecánicos estuvieran en la ruta en el preciso momento que un alud arrasaba con todo lo que encontraba a su paso. Incluso si era el Fiat 1500 en el que ellos iban.

Esto me lo contó Valentín hace muy poco tiempo rumbo a un encuentro de autos. Lo que Valentín jura y perjura que esa noche se salvó de morir junto a su hermano Carmelo en una ruta patagónica, cerca de la ciudad de Bariloche, producto de un alud en una montaña. ¿Habrán sido Los García?

Este relato está basado en hechos reales y como en las películas yanquis cambié los nombres de los protagonistas para resguardar sus identidades, ya que todos están vivitos y coleando.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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