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Tuesday, April 7, 2015

Peugeot 404 D 1971

En el año 1971 la empresa SAFRAR (Sociedad Anónima Franco Argentina de Automotores) presenta su primer automóvil diésel fabricado en el país. El mercado hacia a dónde apuntaba era el de los taxis, pero hubo varias unidades que fue a parar a manos particulares. El motor elegido fue el Indenor XD-4.88, que significaba el número de cilindros (4) y el diámetro del cilindro (88). Este motor lo fabricaba bajo licencia de Peugeot, en el país, Borgward Argentina y era el mismo que usara el famoso Rastrojero Caburé, a partir del año 1971. El Peugeot 404 D se fabricó entre los años 1971 y 1980. Un total de 22.958 unidades salieron de la fábrica de la planta de Berazategui, en la provincia de Buenos Aires, según datos aportados por ADEFA(Asociación de Fábricas de Automotores). Este automóvil fue una muy buena opción para flotillas, taxis o particulares que buscaban un vehículo rendidor y durable. Todavía hoy es posible encontrarse unidades de 404 D circulando como si fuera el primer día. Un auto que se había ganado el favor de muchos y un motor que vendría a reafirmar esa fama de auto noble. Si quieren conocer más de cerca al Peugeot 404 D les dejo el enlace con una nota ya publicada en el blogde Archivo de autos:



Marca: Peugeot  Modelo: 404 D  Año: 1971
Motor: diésel  Ubicación: delantero  Marca: Indenor XD-4.88
Cilindros: 4 en línea  Cilindrada: 1.948 cm3
Diámetro: 88 mm.  Carrera: 80 mm.
Potencia: 68 HP SAE  RPM: 4.500 Compresión: 21:1
Tracción: trasera  Caja de velocidades: BA7 de cuatro marchas hacia adelante sincronizadas con retroceso con palanca de cambios al volante
Suspensión delantera: independiente del tipo McPherson con resortes helicoidales, amortiguadores hidráulicos de doble efecto y barra antirrolido.
Suspensión trasera: eje rígido con resortes helicoidales con amortiguadores hidráulicos de doble efecto con barra estabilizadora
Frenos delanteros: a tambor  Frenos traseros: a tambor
Dirección: tipo a cremallera
Neumáticos: 165 x 380
Dimensiones: Largo: 4.426 mm.  Ancho: 1.625 mm.  Alto vacío:1.450 mm.
Alto cargado: 1.400 mm.  Distancia entre ejes: 2.650 mm.  Trocha delantera: 1.345 mm.  Trocha trasera: 1.280 mm.  Despeje: 150 mm.  Plazas: 5
Peso en el orden de marcha: 1.110 kg.  Velocidad máxima: 135 Km/h

Autor: Mauricio Uldane
Escaneo: Mauricio Uldane
Fuente: folleto de SAFRAR



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos ya que no cuenta con financiación de ningún tipo.

Sunday, January 18, 2015

Rambler en versión taxi

Varias empresas automotrices argentinas ofrecieron a los taxistas porteños versiones de los automóviles que fabricaban localmente. En modelos más estándar y con menos oropeles que sus hermanos más lujosos. Hoy veremos la versión del Rambler Classic Taxi que la empresa IKA(Industrias Kaiser Argentina SA) lanzara al mercado en junio del año 1966.

Rambler Classic de Luxe Taxi del año 1966 fabricado por IKA.


La primera unidad del Rambler Classic de Luxe Taxi se presentó el 10 de junio de 1966 en la sede de la Asociación de Propietarios de Taxis en la Dársena “D”, Sección “B”del puerto de la ciudad de Buenos Aires. La presentación la organizó la concesionaria Plaza de Mayo Automotores SA de la empresa IKA.

La versión Taxi del Rambler presentaba algunas diferencias con sus hermanos de gama. Para empezar tenía un diferencial semiflotante hipoidal con una relación 4,09:1. Además el embrague era de trabajo pesadoy el radiador era extra dimensionadocon una mayor capacidad de enfriamiento. Para ello contaba con ventilador tipo tropical de 7 palas. Se completaba con frenos de potencia.

El motor era el Tornado OHC (Over Head Camshaft, árbol de levas a la cabeza), 230 por las pulgadas cúbicas, con una cilindrada de 3.770 centímetros cúbicos con una relación de compresión de 7,5:1. El filtro de aire era especial con elemento de nylon.

La recarga de la batería se hacía por un alternador y estaba provisto de lavaparabrisas. En el tablero tenía indicador de freno de estacionamiento y en el interior del habitáculo había luces de cortesía. También se proveía de cenicero y encendedor. Era años donde el fumar todavía no estaba mal visto como en este siglo XXI.

El tapizado era de tela vinílica lavable símil cuero en colores gris y negro. Los asientos eran reforzados para poder aguantar los constantes pasajeros transportados. En la parte trasera se podían apreciar dos agarraderas longitudinales ubicadas en el techo para comodidad de los pasajeros. En la puerta del conductor, del lado interno, había un bolsillo porta documentos.

Los amortiguadores hidráulicos eran de acción directa y doble efecto. También tenía revestimiento asfáltico y los neumáticos eran de la marca Goodyearmodelo Cushion. Por último la carrocería venía pintada en color negro embajada. Eso para los elementos estándar que traía de fábrica.

Pero había opcionales que eran frenos a disco en las ruedas delanteras, calefactor y desempañador, radio con parlante de ubicación delantera, imagino que estaría ubicada sobre el tablero y antena, luces de marcha atrás, cristales marca Solex y por último un lujo asiático para mediados de los setenta en Argentina: aire acondicionado.

Quisiera saber cuántos porteños tomaron un taxi en la ciudad de Buenos Aires, en el año 1966, con equipo de aire acondicionado. Creo que si hubo circulando unidades con los dedos de una mano alcanzaba para la cuenta total. Recuerdo cuando era muy chico haber visto alguno que otro taxi, en el barrio de Recoleta, con la leyenda “aire acondicionado”. Pero eran moscas blancas en el tránsito porteño.

IKA ofrecía un sistema de venta financiado del Rambler Classic de Luxe Taxi que constaba de pagar el 30% del automóvil y financiar el resto en 30 cuotas mensuales. Además la garantía era de 30.000 kilómetros. Creo que en menos de un año se iba al diablo esa garantía.

Vimos una versión de taxi de un automóvil no tan habitual de encontrar en las calles porteñas, pero existió, como otras marcas y modelos que se ofrecieron, desde fábrica, para ser adquiridos por los taxistas de la ciudad de Buenos Aires. La fotografía fue tomada de la revista Coche a la Vista! del mes de julio del año 1966 y que integra el archivo de datos e imágenes de Archivo de autos, el sitio de los viejos autos que supimos conseguir.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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Saturday, January 17, 2015

Rodando por la vida

Cuando nací no sabía cómo sería mi vida. No tenía idea a dónde iría a parar. Claro eso te lo da el camino recorrido y el desgaste del rodamiento. Pero ahora les voy a contar qué pasó y cómo terminé mis días.



Comencemos desde mucho tiempo atrás. Tuve un abuelo flaco al que le decían el colorado y a mi abuela, que también era delgada la conocían como la blanca. Eran cosas de principios del siglo pasado, aunque debo reconocer que también soy del siglo pasado.

Mis abuelos tuvieron caminos muy duros que recorrer, eran tiempos difíciles y las cosas son eran como son ahora. Algunas se han facilitado mucho y en cambio otras se complejizaron. Eso lo veo ahora que tengo mucho tiempo para pensar y meditar sobre la vida. Antes solo me preocupaba rodar por la vida. Pero no era a tontas y locas, sino que tenía un trabajo que cumplir, un destino prefijado desde el nacimiento en esta sociedad consumista y capitalista que nos toca vivir.

Les hablé de los años duros de mis abuelos, que en consecuencia no lograron mucha sobrevivencia, pese a las visitas para que los recompusieran. Terminaron sus días arrumbados en un lugar que no recuerdo. Si siquiera se donde fueron a parar sus cuerpos.

La historia de mis abuelos me la contaron mis padres, que tampoco la tuvieron fácil. No señor. Tuvieron que laburar de sol a sol para poder sobrevivir en esta jungla de asfalto. Con calores agobiantes en el terrible verano en la ciudad o con lluvia hasta las orejas cuando San Pedro decidía abrir las compuertas del cielo, si es que San Pedro está en el cielo.

Pero lograr vivir mejor que mis abuelos, tanto es así que mis padres ya no eran tan delgados como aquellos. Todo lo contrario. Sus cuerpos eran más anchos y durables, cosas de la ciencia, dicen algunos. Otros dicen que es porque la tecnología mejora. Mis padres trabajaron duro, muy duro. Mi mamá en una camioneta y mi papá en un camión. Ambos en el transporte de mercaderías. Aunque mi madre siempre volvía a casa a la noche en cambio mi padre tardaba, a veces, semanas en volver. Y volvía cansado del viaje. Pero al menos ambos tenían trabajo y no estaban tirados por ahí. Como les pasó algunos parientes cercanos.

Conozco el caso de conocidos que acabaron su vida útil por un accidente en la ruta. Un chófer que se durmió, o que venía borracho, y listo, te fuiste de este mundo. Por suerte mi padre tuvo una larga vida, con paradas para reparaciones pero nada grave. A mi madre le pasó lo mismo, pero el suyo era un trabajo mucho más descansado.

Mientras tanto yo estaba en proceso de creación y me faltaba poco para ver la luz de la calle. Donde nací era un lugar enorme donde muchos de nosotros estábamos esperando nuestro destino. Que en algunos casos era el definitivo. En otros pasaba algún tiempo para que comenzaran a rodar por la vida. Son cosas que pasan y uno no puede evitarlas. Es como si alguien digitara nuestro destino final.

Como hijo de obreros del transporte tuve el honor de trabajar en un taxi. Uno de aquellos míticos Siam Di Tella que llenaron las calles de la ciudad de Buenos Aires. Era un trabajo de sol a sol. Pero estaba contento y orgulloso de servir para algo. Ahora, ya viejo, también sirvo para algo, pero no nos adelantemos al final de la historia.

Si habré recorrido calles adoquinadas, ¡cómo rebotábamos! Pero me divertía. Lo que no me divertía para nada eran las viejas vías del tranvía en los días de lluvia, más de una vez tuve una cortada que no pasó a mayores. ¡Lo resbaladizas que se podían esas vías con agua encima! Frenar ahí arriba era un acto suicida.

Frenadas. Muchas. Salvadas de accidentes. A miles. Pero siempre brindando un servicio al pasajero porteño. Día y noche. Con frío que calaba los huesos o calor que me ponía a punto de derretirme en ese asfalto caliente en un verano porteño. Casi como la suite tanguera de Astor Piazzolla. Eso era el Siam taxi, tango puro en ebullición.

Una vez nos tomó una parejita, la piba estaba a punto de dar a luz. Salimos de raje para la guardia de la Maternidad AlbertoPeralta Ramos. Esa que queda en el barrio paquete de Recoleta, pero es pública y gratuita, al menos lo era en esa época. ¡Qué barrio bacán! Llegamos volando. Creo que nunca el Di Tella anduvo tan rápido. Parecía que salían chispas de los neumáticos. ¡Me lo van a decir a mí que estaba presente!

La piba, muy jovencita ella, se quejaba mucho. “¡Ya llegamos!”, le decía el marido, también un pibe que no tendría más de 20 años. Estaba aterrorizado que le pasara algo a su mujer. Por supuesto era su primer hijo y creo que recordarían toda la vida ese viaje de noche por Buenos Aires y atravesando los barrios a toda velocidad.

Hasta que en una avenida, creo que era cerca de Plaza Italia, una motocicleta de la policía nos comenzó a seguir haciendo aullar la sirena. Cuando el policía se puso a la par del taxi le hacía señas para que detuviera la marcha. Ahí fue cuando vio a la parejita a punto de dar a luz. “¿A dónde van?”, preguntó. “Al Peralta Ramos”, fue la respuesta de adentro del taxi. “Seguime que les abro paso”, y salió disparado delante del Siam. Ahí aumentamos más la velocidad y dimos la vuelta a Plaza Italia como un Turismo Mejorado de aquellos años de Grandes Premios por todo el país.

Lo que corrimos por la Avenida Las Heras. Los árboles del Jardín Botánico pasaban como figuras borrosas por la velocidad del taxi. Ni un semáforo en rojo nos detuvo, la motocicleta del policía nos abría paso. Llegando a la Penitenciaria, todavía estaba en la intersección de las Avenidas Las Heras y Coronel Díaz. Se nos sumaron dos motocicletas más y un patrullero nos seguía de cerca. ¡Toda una escolta camino a un nacimiento!

La curva de Sánchez de Bustamante fue apoteótica para el Di Tella, hasta la gente en la calle aplaudía, muchos con algunos gramos más de alcohol dada la alta hora de la madrugada. Semejante escolta despertó la curiosidad de los vecinos del barrio que comenzaron a ver a dónde íbamos.

Faltaba poco. Justo en la esquina de la calle Austria con la Avenida LasHeras estaba la guardia de la maternidad. Parece que los de la guardia estaban alertados de nuestra llegada porque nos esperaban en la vereda. La frenada del Di Tella se hizo oír en toda la cuadra.

Enseguida entraron los enfermeros con la parejita directo a tener ese bebé que antes de nacer ya corrió su primera carrera. La verdad que no se si fuimos los tíos del algún corredor futuro, pero bien podría serlo. Estacionamos un rato y le agradecimos al policía de la motocicleta su trabajo para llegar a la maternidad. “Es mi trabajo servir a los ciudadanos”, dijo. Hoy nos parece cosa del pasado cuando la policía estaba para cuidarnos.

Una vez repuestos averiguamos cómo habían sido las cosas con el parto. Salió el muchachito para agradecernos y pagarnos el viaje. “Está todo pago. Lo importante que la criatura esté bien”. Así fue, era un varón de 3,400 kilos, sano y fuerte. Pensé si alguna vez ese chico tendría algo que ver con los autos. Tal vez si, pero la verdad no lo sé.

Trabajé algunos años con el taxi hasta que me llegó el momento de jubilarme. Ya no podía trabajar más. Cosas del desgaste y el progreso. Pero no me quejo. Bien vale la vida haber ayudado a traer un pibe a este mundo. Y no fue el único. No señor. Ese fue el primero. Para los otros ya estábamos mucho más cancheros.

Ahora tengo un lugar tranquilo donde vivir. Aunque los fines de semana se pone ruidoso, pero no me quejo. Es como revivir mis días de gloria con el taxi. Al menos estoy cerca de otros autos que ruedan en un circuito. Un circuito no muy grande de kartings. Se llena de pibes, porque hay una escuela que les enseña a manejarlos.

Que mejor lugar para un viejo neumático cómo yo, que ya no puede ser recapado. Terminé con medio cuerpo en la tierra a modo de muro de contención para que los chicos no se salgan con los kartings. Tengo ruido de motores, veo a los autitos correr por la pista y recuerdo los días que estuve en las ruedas del querido Siam Di Tella. Más no puedo pedir y es como no morir nunca y seguir ligados a los autos que tanto me necesitaron.

Hasta de vez en vez alguno de los pibes se sienta encima de mí y es como volver a tener pasajeros que llevar algún sitio. Pero ahora no puedo porque estoy medio enterrado y viejo. Pero sigo sirviendo para algo. Eso ya es mucho para mí, un viejo neumático con muy poco dibujo, pero con una vida encima para recordar siempre.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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Friday, August 1, 2014

La Respuestita del Sábado

El taxi de Rolando Rivas


El Siam Di Tella taxi de la fotografía se hizo famoso por participar de la telenovela “Rolando Rivas, taxista” en los años setenta en la televisión argentina. Los ganadores fueron: Marcelo Beccaría, F62 y Kevin Gonzalez. Evidentemente los ganadores son asiduos televidentes o fierreros de alma, felicitaciones a todos ellos.

Museo del Automóvil Don Iris de Villa María, Córdoba, Argentina.


Alberto Migré fue el guionista de esa telenovela que los martes a la noche paralizó el país por unos dos años, mientras duró el programa televisivo “Rolando Rivas, taxista”, que emitía el Canal 13 de la ciudad de Buenos Aires. Allí el fiel compañero del actor Claudio García Satur, Rolando Rivas en la ficción, era el Siam Di Tella 1500 de la fotografía.

Dicho automóvil, una de las dos unidades usadas en la telenovela, descansa sus días en la provincia de Córdoba en el Museo del Automóvil Don Iris de la ciudad de Villa María, ubicado en la calle Presidente Perón 1323. La fotografía la puedo publicar gracias a la gentileza de Fiat Cinquecento Villa Maria Argentina seguidor de Archivo de autos.

Así que ahora saben donde encontrar uno de los taxis de Rolando Rivas que lo acompañaron en la primera temporada de la exitosa telenovela que todavía es recordada por muchos televidentes que la vieron en vivo y en directo cuando la televisión argentina era solo en blanco y negro. Allá por el fondo de los tiempos, unos 40 años atrás.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.

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