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Saturday, February 14, 2015

Cuentos de pago chico

En los pueblos siempre hay historias para contar. Ya lo dice el viejo refrán: pueblo chico, infierno grande. Algunas de esas historias tienen que ver con los viejos autos que supimos conseguir y otras no. Hoy les voy a contar algunas anécdotas que están muy vinculadas a aquellos automóviles del pasado.



Cruzando la laguna


Hace mucho tiempo las cosas eran muy diferentes a la actualidad que nos toca vivir, pero las cargadas y los locos, o medio loco, de los pueblos siempre han estado presentes. Creo que es una condición innata en nosotros los humanos de tomar en solfa a lo que nos resulta diferente. Solemos reírnos de eso aunque no deberíamos hacerlo.

Juan era mecánico y en tiempo de cosecha lo llamaban de los campos para reparar alguna máquina o motor que se había descompuesto y allí solía ir. A veces solos y otras acompañado. Aquella vez fueron con Luis y su Ford T. Una cosechadora era la que estaba dando problemas y Juan debía repararla. El trabajo fue de casi todo el día y por la tardecita ya estaban en condiciones de regresar al pueblo.

El personaje en cuestión era el Loco Labriola, así lo conocían todos los habitantes del pueblo. Este loco pueblerino tenía varias anécdotas en su haber y les contaré una para que tenga idea de cómo era. Una vez, en tiempo de poda, estaba meta serruchar un gajo de un árbol de la calle. “Labriola, te vas a caer”, le dijo un vecino mientras pasaba y veía la acción que estaba haciendo. El Loco Labriola estaba serruchando el gajo sentado a horcajadas, del lado que caería al piso.

La respuesta de Labriola fue una sarta de insultos al vecino que le llamó la atención de su acción. El vecino dio dos o tres pasos y Labriola se desplomó a la vereda con gajo y serrucho en mano. Como era de prever no se hizo nada, ni siquiera se rompió un hueso, y si algún sano de mente se hubiera caído de la misma altura seguro que termina internado en el hospital del pueblo.

Pero volvamos al campamento de la cosecha en medio del campo. Justamente ahí había conseguido un trabajo temporario el Loco Labriola. Al finalizar la jornada les pidió a Luis y Juan si no lo alcanzaban al pueblo. Total ellos dos iban para allá, de ahí habían venido a reparar la cosechadora averiada.

A estos personajes siempre les tocan todas las bromas más pesadas. En el camino al pueblo había que pasar por una laguna que se había formado con la última lluvia del verano. Mientras se dirigían al pueblo, Luis, que iba al mando del viejo Ford T comenzó a aflojar la única tuerca que sostiene el volante.

Juan iba de acompañante de Luis y el Loco Labriola sentado en el asiento trasero a sus anchas. Una vez que ingresaron a la laguna, que era de unos cuantos metros, Luis terminó de sacar la tuerca del volante. Cuando estaban bien en el medio de la laguna Luis exclamó a grito pelado “¡Juan mirá lo que me pasó con el volante!”. Juan inmediatamente se dio vuelta porque sabía la reacción del Loco Labriola. “¡La puta que lo parió!”, dijo y ya se aprontó para saltar al agua escapando del Ford T sin volante.

Hubo que convencerlo, y sujetarlo, para que no se tirara fuera del auto. Una vez calmado reanudaron la marcha con el volante en su sitio. Está de más decir que este episodio fue la comidilla del pueblo por mucho tiempo. Piensen que no tenían muchas más diversiones, y una era molestar al tonto, o loco, del pueblo.

El deportivo


Los pueblos chicos siempre han tenido su loco bueno. Esos seres que tienen extravagancias, pero que no le joden la vida a nadie, o al menos eso parece. Claro que no hablamos de seres peligrosos para ellos o terceros. Sino que son seres que viven de una manera diferente a nosotros, que creemos estar sanos. Está el que siempre saluda, o que no le da la mano a nadie. O el que nunca profirió palabra alguna, pero siempre sin causar daño a nadie.

Estos seres son tan especiales y con cierto nivel de percepción que cuando se avecina una fuerte tormenta, como los animales salvajes, la sienten en su cuerpo. Se manifiesta en un actividad más frenética que de costumbre. “Va a llover. El Loco ya pasó tres veces”, se puede oír en esos pueblos perdidos a la vera de una ruta provincial olvidada.

El caso es que en un pueblo de cuyo nombre no quiero recordar había un tipo que se creía auto. Sí, el loco se creía auto y así andaba caminando por todo el pueblo. Haciendo ruido con la boca, brrrrr. O tocando la bocina, tututu. La gente del pueblo lo conocía y lo saludaba a su paso, el loco les respondía tocando la bocina. Pero no jodía la vida de nadie.

Siempre hay un día que las cosas pueden cambiar, o la picardía del loco aflora en un rapto de sanidad mental. Vaya a saber que es lo pasa por esas cabezas un tanto fuera de lo normal. O los normales son ellos y nosotros los trastornados. Nunca me quedará claro.

Lo cierto que el Loco Barzola, así se llamaba nuestro hombre, un día como tantos en el pueblo andaba haciendo ruido con la boca, imitando el funcionamiento de un automóvil. Siempre por la vereda y al llegar a la esquina hacía sonar un estruendoso chirrido como de neumáticos perdiendo adherencia en una curva tomada a mucha más velocidad de la indicada.

En eso andaba el Loco Barzola. Esa semana era la anterior a la navidad y los pueblerinos estaban abocados a las compras de regalos, como sucede desde hace décadas. Los pueblos chicos no escapan a algunas costumbres de las grandes ciudades, incluso esas que suelen venir de otros lares.

El pueblo estaba repleto de autos y personas que iban de un lado para otro con grandes paquetes y bolsas de regalo. El Loco Barzola entremedio del público haciendo rugir su motor y tocando estruendosamente su bocina para abrirse paso. La gente como ya lo conocía le dejaba paso y lo saludaba con un “¡chau Barzola!”.

Pero ocurrió algo que nadie esperaba, menos el hombre del pueblo que fue protagonista a la fuerza del suceso que voy a narrarles. El hombre, entrado en carnes, salía de un comercio del pueblo con una pila de cajas y bolsas de regalos para las próximas fiestas de fin de año. El Loco Barzola lo vio, eso según un testigo presencial, que justo estaba tomando un cafecito a media mañana, justo frente a donde ocurrieron los hechos.

El Loco Barzola cuando vio al gordo salir del negocio, cargado de paquetes hasta la cabeza, que le impedían la visión hacia la calle, apuró el paso. Aunque el testigo del café de enfrente asegura que corrió desde la otra cuadra. Lo cierto es que el loco tomó velocidad y encaró directo al gordo de los paquetes.

Se lo llevó por delante tirándolo al piso desparramando todo lo que el gordo traía a cuestas. El Loco Barzola siguió un poco más con su frenética carrera y el chirrido de los frenos, sonido que salió de su boca, indicó que detenía la carrera. Quedó como de costado, como si hubiera coleado. Lo miró al gordo que yacía desparramado en el suelo y le soltó: “¡Te salvaste que hoy ando con el deportivo! ¡Si era ayer te agarraba con el tractor!”, pegó una carcajada y reanudó su marcha con un fuerte arado de sus ruedas. ¡Bah! Eso lo hizo con la boca y siguió su marcha como si nada hubiera pasado.

Mientras el gordo de los paquetes trataba de reponerse de la sorpresa del topetazo y de la reacción del Loco Barzola que lo había atropellado, en plena vereda, con su deportivo.

Tres hombres en un auto


Eran tres hombres a bordo de un Ford Escort rojo, tal vez un modelo de los años noventa. Circulaban a toda velocidad por una ruta en la provincia de Buenos Aires, buscando un destino final en un pueblo perdido. El viaje había sido excelente y lo que en un principio pensaban que demoraría más tiempo, lo había realizado en menos horas.

Al mando del Escort iba Lucio, pero no era el dueño del auto. El dueño era Omar que iba de acompañante y atrás su padre, Raúl. El viaje había sido muy rápido desde una localidad en el Gran Buenos Aires, a más de 140 kilómetros por hora. Por aquellos años no había radares y nada de eso.

Como estimaron que llegarían más temprano de lo previsto a la casa de Leandro, hermano de Raúl, donde irían a pasar unos días y a pescar. Tanto Omar como Raúl eran aficionados a la pesca. Omar era primo hermano de Lucio. Así que ambos iban a la casa del tío Leandro que se había jubilado de su trabajo de peón rural en un puesto en una estancia de la zona.

Como eran cerca de las 11 de la mañana estimaron prudente parar al costado de la ruta, debajo de la sombra reparadora de un árbol a tomar unos lindos mates y comer esos sándwiches que tenían preparados para el almuerzo. La idea era llegar después del almuerzo del tío Leandro para no caerle como peludo de regalo.

En eso estaban, en perder el tiempo, eso que nos sale tan bien cuando ponemos toda la pasión en hacerlo bien. El paso de un auto, raudo, por la ruta vecinal, que llevaba directo al pueblo. La frenada y la marcha atrás del auto. “Seguro que es policía”, dijo Lucio sin dejar de comer su sándwich. “Te parece”, le dijo Omar. “Ya van a ver”, respondió Lucio.

El auto detiene su marcha en retroceso y alguien que se apea y camina hacia los tres hombres sentados a la vera del camino vecinal. Raúl fue a su encuentro por ser el más viejo y hermano de Leandro, que vivía en el pueblo. El hombre del auto comenzó un breve, descuidado, interrogatorio, como quien no quiere la cosa. A dónde iban, de dónde venían, a quién iban a ver. Raúl le explicó que iban de visita a la casa del viejo Pérez, como lo conocían al tío Leandro en el pueblo. “¡Ah! van a ver al viejo Pérez”, dijo el tipo del auto. “Mándele mis saludos”, dijo y volvió a subirse al auto y reanudar la marcha.

Raúl les contó la breve charla a Lucio y Omar. A lo que Lucio les volvió a insistir que el tipo era cana. Terminado el almuerzo, y ya pasada la 1 del mediodía, los tres hombres reanudaron la marcha rumbo a la casa del tío Leandro.

Llegaron después del almuerzo, y al borde de la siesta pueblerina. Los saludos de rigor y las cachadas del tío Leandro. Ahora estaba mucho más distendido que estaba jubilado. Tenía tiempo para hacer más cosas y para cazar o pescar. De eso estaban hablando cuando uno de los tres viajeros, creo que fue Lucio, se acordó del cruce con el tipo en la ruta, antes de llegar al pueblo.

 “¿Cómo era el tipo?”, preguntó el tío Leandro. Se lo describieron tal cual lo habían visto y la actitud que había tenido en la ruta vecinal. “Ese hijo de puta es el comisario del pueblo”, largo el tío Leandro y enseguida les contó una historia pueblerina.

El tío Leandro vivía al lado de la casa de un viajante, esas personas que suelen habitar en los pueblos perdidos del país. Cuando el tipo salía de viaje el comisario del pueblo se acostaba con la esposa del viajante. Es decir que le metía prolijamente los cuernos, pese a ser la máxima autoridad del pueblo. Pero cuando el marido, de la vecina del tío Leandro, llegaba de improviso, el comisario saltaba el alambrado bajo que tenía de límite entre las dos casas. Con lo cual se ponía en fuga, como un delincuente común y silvestre, por el patio trasero del tío Leandro, pisándole la quinta que este tenía en el fondo de su casa. Ese fondo daba a un terreno baldío que salía a la calle paralela donde vivía el tío Leandro.

Así que en el pueblo el comisario cometía adulterio con una vecina, respetable, del lugar y se daba a la fuga con si de un ladrón se tratara. En realidad era un ladrón… de camas ajenas.

Mauricio Uldane


Pueden leer todos los relatos publicados en el blog de Archivo de autos en este enlace: http://archivodeautos.blogspot.com.ar/p/relatos.html

Thursday, October 16, 2014

El Mazda RX-7 de 1981

Hace unas semanas atrás vimos el Mazda RX-7, aquel deportivo con motor Wankel, y surgió una duda si el modelo del año 1981 había ingresado a Argentina. Hoy una publicidad lo anunciaba disponible para el mercado local.

Publicidad del diario Clarín del año 1981.


Revolviendo mi archivo de datos e imágenes me topé con una vieja publicidad de Cirlafin SAque era su distribuidor oficial en Argentina. En dicha publicidad podemos apreciar que el Mazda RX-7 del año 1981 venía con las llantas que eran similares al rotor del motor Wankel. La duda se había planteado si este modelo había ingresado al país.

Al menos lo anunciaban como disponible para la venta a través del diario Clarín en marzo de 1981. Además en el aviso publicitario se hace mención a los triunfos deportivos del RX-7 y los récords batidos. En especial por el modelo de carrera que corrió en el campeonato de IMSA (International Motor Sports Association) en Estados Unidos.

Una vieja publicidad, guardada por más de 30 años, nos aclara un poco el panorama de un automóvil deportivo, de origen japonés, que llegó a estas playas con la apertura de la importación a finales de la década del setenta.

Los automóviles con motores rotativos, o Wankel, tuvieron serios problemas en algunos países para participar en competencias deportivas por no poder establecerse un número para la cilindrada. Recordemos que el motor Wankel no tiene cilindros y que el rotor, que es similar a las llantas del modelo publicitado, cambia el volumen de la cámara para completar los cuatro tiempos del ciclo Otto.

Por eso frenó el avance de este tipo de motores en las competencias deportivas. Además hay que tener otro dato. Un motor Wankel de dos rotores, como el del RX-7, era similar a un motor tradicional de unos 1.500 centímetros cúbicos de 4 cilindros. Pero su potencia se asemejaba a uno de 4 litros con 6 cilindros, de ahí también la resistencia de muchos competidores a enfrentar en las pistas a automóviles con motor Wankel.

Pero el elevado consumo y las exigentes normas de contaminación hicieron el resto para sacar del mercado automotriz mundial a los motores Wankel. Contra eso ya no pudieron competir. Las normas, en especial en el continente europeo, se pusieron muy duras para el desarrollo y perfeccionamiento de los motores Wankel.

La publicidadde hoy apareció publicada en el diario Clarínel 31 de marzo de 1981 y forma parte del nutrido archivo de imágenes y datosque Archivo de autos toma a diario para publicar notas sobre los viejos autos que supimos conseguir.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.

Sunday, August 31, 2014

Alpine, la versión deportiva del Renault 12

Renault Argentina presenta al mercado argentino el Renault 12 Alpine en abril del año 1978. De esta forma ofrece un auto con características deportivas, pese ser pensado como un auto mediano para la familia.

Renault 12 Alpine del año 1978 presentado en abril, de ese año,
en el Autódromo de Buenos Aires. Fotografía del diario Clarín del 12 de abril de 1978.


El Renault 12 Alpine fue presentado a la prensa especializada en el Autódromo de la ciudad de Buenos Aires el marco ideal que buscaron las autoridades de la empresa Renault Argentina para que el nuevo modelo fuera tomado como un deportivo. Según la prensa especializada los asistentes a la presentación quedaron contentos con las prestaciones del 12 Alpine. En especial porque ese día el autódromo estaba algo encharcado en algunos sectores de la pista utilizada para la presentación.

Básicamente era el mismo Renault 12 normal que había sufrido un incremento en la potencia de su motor. Así el 12 Alpine entregaba 110 HP SAE a 6.200 o 6.500 revoluciones por minuto. La primera de las vueltas son las que la empresa publicitaba en sus avisos del nuevo modelo. La segunda, imagino, que era la que los diferentes medios tomaron de una gacetilla de prensa de la empresa francesa.

El motor era el conocido M 1400de 1.397 centímetros cúbicos con una relación de compresión de 9,5:1 y, según la fábrica, daba más de 175 kilómetros por hora de velocidad máxima. El carburador era de doble cuerpo con las bocas con apertura diferenciada. El segundo cuerpo entraba en funcionamiento cuando se apretaba el acelerador en busca de mayor potencia.

Perfil del Renault 12 Alpine del año 1978. Fotografía
del diario La Nación del 10 de abril de 1978.

El múltiple de admisión había sido modificado en sus toberas de mayor diámetro para lograr un mejor llenado de los cuatro cilindros en línea del Renault 12 Alpine. La tapa de cilindros era de aleación de aluminio con válvulas de gran diámetro en forma de letra “V” con doble resorte.

Las toberas de admisión y las de escape estaban ubicadas en lados diferentes que junto con la cámara de combustión de forma hemisférica le daban el alto rendimiento que el auto necesitaba para ser un deportivo. Este diseño se conoce como “cross flow”.

Los frenos habían sido adecuados a las nuevas exigencias de este auto que la empresa Renault Argentina bautizó como “el primer fuera de serie deportivo”. De esta forma fue presentado a la prensa especializada y publicitado en los medios gráficos de la época. Además para darle un toque deportivo el auto tenía una franja longitudinal que en la trompa y la cola se ensanchaba. En la parte baja de las puertas, con gruesas letras, se podía apreciar la palabra “Alpine”.

Cuatro dibujos con diferentes partes del Renault 12 Alpine del año 1978.
Los dibujos son de una publicidad publicada en el diario Clarín el 21 de abril de 1978.

Otra novedad eran el spolier delanteroconfeccionado en goma deformable, que mejoraba la penetración y la estabilidad, y los faros auxiliares de cuarzo-iodo ubicados debajo del paragolpes delantero. El peso aproximado del 12 Alpine era de 956 kilogramos y venía calzado con neumáticos radiales.

El capot tenía una protuberanciaque nos avisaba que estábamos en presencia de un Renault 12 que no era común y corriente. También su volante deportivo nos daba la idea que era un auto más picante que la versión normal. Pero como la idea de la empresa era que el auto fuera dual: familiar por un lado y por el otro con prestaciones más “saladas”, el consumo a bajas velocidades era acotado. Tanto que viajando en ruta a 80 kilómetros por hora nos daba 12 kilómetros con un litro de nafta especial.

Hace poco tiempo publiqué una nota sobre la división VEFRA(Vehículos Especiales de Fabricación Renault Argentina) y algunos seguidores de Archivo de autos hicieron mención que en ese lugar se terminaban de armar los Renault 12 Alpine). Lo cual era cierto, porque este auto se terminaba a mano como si fuera un fuera de serie, nada más que fabricado en serie y acabado en forma artesanal. Para los interesados les dejo el enlace sobre la división VEFRA: 

Gracias a los diarios Clarín y La Nación pudimos acercarnos un poco este auto se fabricaron muy pocos y que es difícil verlos en la calle en la actualidad. Las fotografías que acompañan esta nota fueron tomadas del diario Clarín del 12 de abril de 1978 y del diario La Nación del 10 de abril de 1978. Los dibujos son parte de una publicidad del Renault 12 Alpine publicada en el diario Clarín el 21 de abril de 1978. Todo este material pertenece al archivo personal de imágenes y datosque se nutre diariamente Archivo de autos para publicar sus notas, que se publican en distintos sitios de Internet.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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Friday, August 22, 2014

La Respuestita del Sábado

Un Bizzarrini con motor Corvette


La respuesta correcta a la incógnita de esta semana era Bizzarrini, esa era la marca del automóvil desarmado de la fotografía. El ganador de esta semana fue: Ricardo Carrizo. Felicitaciones por el acierto y por participar en esta trivia semanal.

Despiece del Bizzarrini 5300 GT Strada del año 1965.


El Bizzarrini 5300 GT Strada hace unos pocos días atrás fue un automóvil que abordamos en las notas sobre automóviles extranjeros que toca todos los martes de cada semana, Archivo de autos.

Allí vimos como este deportivo italiano estaba equipado con un motor estadounidense, que no era otro del Chevrolet Corvettede 8 cilindros en V. El despiece del auto nos da una idea de los componentes mecánicos que lo integran.

Es notable ver que el Bizzarrini tenía tres tanques de combustible, uno trasero y dos laterales debajo de las puertas. Seguramente que para equilibrar el peso y no sobrecargar la cola del deportivo.

También vemos cómo era la suspensión trasera independiente con puente De Dion. Todas sus partes yacen unas al lado de las otras para darnos una idea en qué sitio del auto se ubicaban. No todos los días vemos un auto despanzurrado de esta manera.

Para los que se interesan en conocer más detalles de este auto les recomiendo que lean la siguiente nota, ya publicada en Archivo de autos: http://archivodeautos.blogspot.com.ar/2014/08/un-deportivo-italiano-con-corazon.html

La fotografía del despiece del Bizzarrini 5300 GT Strada la tomé de la Enciclopedia Salvat del Automóvil.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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Friday, July 11, 2014

El lanzamiento del Peugeot 504 TN

El martes 12 de julio de 1977 la empresa SAFRAR(Sociedad Anónima Franco Argentina de Automotores) presentó en el Autódromo Municipal de la Ciudad de Buenos Airesel Peugeot 504 TN. Este auto era un derivado del Peugeot 504 2000presentado casi un año atrás.



Esta nueva versión deportiva del 504 venía equipada con el motor XN1-S de 1.971 centímetroscúbicos con una potencia de 110 HP SAE a 5.500 revoluciones por minuto. Un carburador vertical descendente de doble cuerpo alimentaba el motor. Las dos bocas eran de mayor diámetro que en el 504 2000. Además venía con un dispositivo llamado Econostat que reducía el consumo de combustible en el tránsito.

Esta primera versión del 504 TN solo venía con un color de carrocería: azul Martinica. Además presentaba unas franjas blancas rodeaban la carrocería con la sigla TN y el logotipo 2000. Todavía es posible encontrarse con alguna unidad de aquella primera versión en un estado impecable.

El Peugeot 504 TN supo darle una cantidad significativa de triunfos en el ámbito de las carreras automovilistas a la empresa SAFRAR. Con el tiempo este auto pasaría a ser muy reconocido por sus propietarios. Su destreza deportiva se sumaba a la calidad reconocida del 504.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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Sunday, April 20, 2014

La cupé GTX de Dodge

La empresa Chrysler Fevre Argentina lanzó al mercado local la nueva cupé Dodge GTX, modelo que fue exclusivo para el mercado argentino y no fue fabricada en ningún otro país del mundo. Hoy veremos esa primera versión que apareció en 1970.

Dodge GTX modelo 1970 con motor V8. La fotografía es de la
revista Parabrisas Corsa número 240 del 24 de noviembre de 1970.


La Dodge GTXde 1970 venía equipada con un motor de 8 cilindros en V de 5.210 centímetroscúbicos de cilindrada de producción mexicana. Con el correr de los años el block sería de origen canadiense y en las últimas versiones de origen brasileño. Fue el motor de mayor cilindrada del mercado argentino montado en un automóvil. También se ofrecía el motor Slant Six de 6 cilindrosque usara el Valiant y que tenía una cilindrada de 3.688 centímetros cúbicos.

El motor mexicano era un 8 cilindros en V a 90º con un diámetro de cilindros de 99,31 milímetros y una carrera de los pistones de 84 milímetros. La relación de compresión era de 8,5:1. La potencia de la GTX era de 212 HP a 4.400 revoluciones por minuto. El carburador era marca Carter BBD 4749 S.

La caja de velocidades era de cuatro marchas adelante y marcha atrás. Las relaciones eran las siguientes: primera, 3,09:1; segunda, 2,10:1; tercera, 1,45:1; cuarta, 1:1 y marcha atrás, 2,67:1. La relación del diferencial traseroera de 2,87:1. El embrague era de disco único seco y el diámetro era de 266 milímetros.

Cuatro vistas de la Dodge GTX modelo 1970 con motor V8. 
Las fotografías son de la revista Parabrisas Corsa 
número 240 del 24 de noviembre de 1970.

La dirección era de nuez a bolilla de circulación continua con una relación de 24:1. Opcionalmente se ofrecía la dirección de potencia o hidráulica con una relación de 16:1. Los frenos era servo asistidos con doble circuito hidráulico con discos en las ruedas delanteras con un diámetro de 277,6 milímetros y en a tambor en las ruedas traseras con zapatas regulables.
La suspensión delantera era independiente a barras de torsión y amortiguadores hidráulicos de doble acción. La suspensión trasera era por eje rígido con elásticos semielípticos y amortiguadores hidráulicos de doble acción. El sistema eléctrico era de 12 volts con una batería de 48 amperes por hora.

Las medidas de la GTX eran las siguientes: largo, 5.024 milímetros; ancho, 1.904 milímetros; alto, 1.425 milímetros; distancia entre ejes, 2.810 milímetros; trocha delantera, 1.420 milímetros y trocha trasera, 1.680 milímetros. El peso de la versión con el motor V8 era de 1.590 kilogramos. La capacidad del tanque de nafta era de 68 litros. Los neumáticos eran medida E 70 x 14 sin cámara y en su lateral tenían una fina banda de color celeste.

La revista Parabrisas Corsa le realizó un road-test en noviembre de 1970 que arrojó una velocidad final de 188,986 kilómetrospor hora de promedio. Según esa misma prueba las velocidades máximas de cada marcha eran las siguientes: primera, 60 kilómetrospor hora; segunda, 89 kilómetros por hora; tercera, 128 kilómetrospor hora y cuarta, 188 kilómetros por hora. La aceleración de 0 a 500 metros era de 19 segundos y 9 décimas que era un promedio de dos aceleradas en ambos sentidos. De 0 a 1.000 metros era de 31 segundos y 6 décimas y el mismo promedio. De 0 a100 kilómetrospor hora aceleraba en 10,2 segundos.

Fotos de la GTX 1970: 1 Vista de la carrocería sin parantes. 
2 Consola con gaveta entre los asientos delanteros. 3 Palanca de la 
posición de los asientos delanteros con memoria. 4 Llantas 
deportivas. 5 Tapa del tanque con cierre rápido. 6 Guantera con
 luz interior y espacio reducido. Las fotografías son de la 
revista Parabrisas Corsa número 240 del 24 de noviembre de 1970.

El consumo era de 10 kilómetrospor litro a 60 kilómetros por hora. A 80 kilómetros por hora el consumo bajaba a 9,5 kilómetros por litro. A 120 kilómetros por hora el consumo era de 7,2 kilómetros por litro y a 180 kilómetros por hora bajaba a 4,2 kilómetros por litro. Todos estos valores eran del road test de la revista Parabrisas Corsa.

Las conclusionesde la prueba fueron que la GTX tenía una excelente tenida en cualquier tipo de camino a cualquier velocidad; al doblar a velocidades crucero era neutro y a velocidades altas era levemente subvirante; la posición de manejo era cómoda para cualquier estatura; los asientos delanteros y traseros eran muy cómodos y permitían viajes largos; los frenos eran muy buenos y detenían a la GTX en distancias cortas; baúl muy amplio; perfecta accesibilidad a todas las partes en el vano motor; limpiaparabrisas que se aceleraba o retardaba por un reóstato en el tablero y un bajo consumo teniendo en cuenta la alta cilindrada del motor V8 de 318 pulgadas cúbicas.

Pero no todo son rosas en un auto y también la GTX de 1970 presentaba sus falencias, aunque pocas comparadas con la lista de bondades. Así que estos eran los problemas que presentaba: accionamiento muy duro de la palanca de cambios, en especial por el sistema de gatillo para colocar la marcha atrás; el cuentarrevoluciones era de pequeño tamaño y que lo hacía difícil de leer y los cinturones de seguridad era insuficientes porque no eran combinados sino solo de cintura.

Vista del motor V8 de 318 pulgas cúbicas de la Dodge GTX 
modelo 1970 con motor V8. La fotografía es de la revista 
Parabrisas Corsa número 240 del 24 de noviembre de 1970.

En la actualidad la cupé Dodge GTX es un clásico americano por donde se lo mire. En especial esta versión de 8 cilindros en V. No es precisamente un auto económico, por los valores de la nafta en Argentina, pero así y todo es un automóvil con un alto precio de reventa en el mercado interno. Es una pieza muy apreciada y valorada por los fierreros argentinos. Donde una GTX se hace presente en un encuentro de autos se lleva todas las miradas, incluso de las marcas competidoras como Ford, Chevrolet o Torino.

Creo que esto es así porque muchos conocen la historia de esta cupé que solo se fabricó en Argentina, si bien su diseño era estadounidense. Por gente que trabajó en la empresa Chrysler Fevre Argentina conozco la versión que la cupé fue desarrollada en Estados Unidos y luego descartada para el mercado interno. Así es como llegó a ser la cupé deportiva de la filial en Argentina. Asi lograron un automóvil que tiene eso de “muscle car” que tanto gusta a los fanáticos de los autos que se fabricaron en el país del norte.

Recordamos la GTX en su primera versión de 1970, ni bien se la había lanzado en el mercado argentino. Un clásico que cada día tiene más adepto. Sus líneas parece que no pasaran de moda, pese a los años que tiene en encima.

Las fotografías pertenecen a la revista Parabrisas Corsa número 240 del 24 de noviembre de 1970 y donde fueron tomados los datos del road test de la Dodge GTX de 1970 con el motor 318 de 8 cilindros en V.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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