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Friday, April 17, 2015

La Respuestita del Sábado

Con el motor invertido


La respuesta era que el automóvil de la fotografía no tenía parrilla por tener su motor invertido en el sentido de marcha. Los ganadores fueron: F62Fernando Bongiovanni y Andrés Pinto. Felicitaciones a ellos por el acierto.

Torpedo Renault del año 1923.


Muchas empresas automotrices europeas usaron la disposición del motor invertido en el sentido de marcha en los primeros años de la industria automotriz. Esto era usado porque los motores de hasta cuatro cilindros tenían una baja cilindrada y poca potencia. Incluso los automóviles de principio del siglo XX, que tenían el motor invertido, ubicaban el radiador delante del torpedo con rejillas a los lados del motor. Es decir que el motor quedaba ubicado en el centro del chasis con su correspondiente capot.

El Torpedo Renault del año 1923 que nos sirvió para jugar durante la semana que concluye tenía su motor invertido. Este automóvil se conserva en el museo de la empresa Renault en Francia. Si observan bien verán las dos tapas sobre el torpedo que son: una para el radiador de agua y la otra para el tanque de combustible.

La empresa Renault tuvo muchos modelos con este tipo de disposición del motor. Sino recuerden los Taxis del Marne que tuvieron un papel fundamental durante la Primera Guerra Mundial. Su trompa tampoco tenía una parrilla como los demás automóviles de la época.

La otra particularidad de muchos automóviles viejos, fue tener el tanque de combustible por delante del habitáculo. Esto era por no tener bomba de nafta y trabajar por gravedad, como pasaba con el Ford A. Cosas de la industria automotriz en sus comienzos y que hoy sería impensado.

Así que ahora cuando vean un automóvil viejo sin parrilla puede ser que su motor estuviera invertido en el sentido de marcha con su radiador cerca del parallamas del vano motor. La fotografía del Renault del año 1923 fue tomada de la Enciclopedia Autorama del año 1968.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos


Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos ya que no cuenta con financiación de ningún tipo.

Friday, April 3, 2015

La Respuestita del Sábado

Las viejas cámaras de fotografía


El efecto de las ruedas ovaladas, en el auto de carreras, era provocado por las viejas cámaras fotográficas. El ganador de esta semana fue: Gaucho Man. Felicitaciones por acertar en la respuesta por deducción.

Carlo Salamano corriendo en Francia en el año 1923.


Desde muy chico siempre me pregunté porqué los autos con velocidad salían inclinados hacia adelante y el paisaje fugado para atrás. Recién en la escuela primaria un maestro, creo que fue en 6 o 7 grado y tal vez fue el maestro Chandon (sí como el champagne), me arrojó luz sobre el efecto no deseado en la fotografía.

Esas viejas cámaras tenían un obturador tipo cortina muy lento por lo tanto el auto rápido impresionaba en el negativo en forma inclinada siguiendo su trayectoria. Conociendo este defecto de las cámaras los fotógrafos acompañaban el movimiento del automóvil de carreras.

Pero ese efecto no deseado en las viejas fotografías quedó como sinónimo de velocidad que se transmitió a los dibujos de la época. Pero que se mantuvo en el tiempo, incluso hasta nuestro siglo XXI, como idea de velocidad. Las cámaras fotográficas mejoraron pero esa imagen de ruedas ovaladas siguió dando la sensación de velocidad para los que miramos una imagen dibujada.

Otro seguidor de Archivo de autos, Alejandro Ochnio, me envió dos enlaces que les pueden ampliar los conocimientos sobre este tema. Uno de los sitios está en español y el otro en francés:

La vieja fotografía que nos sirvió para jugar fue tomada de la Enciclopedia Autorama del año 1968. El que conduce el Fiat 805 era Carlo Salamano durante el desarrollo del Gran Premio del Automóvil Club de Francia en el circuito de Toursen el año 1923. A tan solo dos vueltas de ganar la competencia se quedó sin agua en el radiador y tuvo que abandonar.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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Wednesday, January 14, 2015

Alvis 12/50, un deportivo inglés

La empresa inglesa Alvis fue fundada en el año 1919cuando Thomas George John compró la empresa Holley Brothers Co. Ltd., ubicada en Coventry, y que se dedicaba a la fabricación de carburadores y partes mecánicas. Se le cambió la razón social a T. G. John Ltd. y se comenzó a fabricar motocicletas y automóviles. Había nacido la marca Alvis.

Alvis 12/50 modelo cola de pato del año 1923.


El primer automóvil que llevó la marca fue el modelo 10/30, fabricado hasta el año 1922, y que diseñara Geoffrey de Freville, que fuera colaborador de los hermanos Bentley, otra famosa marca inglesa. Ese primer auto Alvis era un ligero de tan solo dos plazas. Pronto descubrieron las cualidades deportivas de este primer modelo.

Pero el modelo que veremos hoy, el Alvis 12/50 de 1923, estaba basado en el 10/30. Esta versión deportiva tenía la famosa cola de pato, llamada así por la forma que culminaba la parte trasera del Alvis. El chasis era más fuerte y renovado, con respecto al 10/30 y el motor, desarrollo del ingeniero Smith-Clark y de W. M. Dunn, llevaba válvulas a la cabeza. La cilindrada estaba en el orden del litro y medio.

El Alvis 12/50 se fabricó entre los años 1923 y 1932, eclipsando el éxito del 10/30, ya que obtuvo varias victorias. El modelo cola de pato logró imponerse en las 200 Millas de Brooklands, famoso circuito inglés que fuera usado para batir récords de velocidades y terminara bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial con el posterior abandono de sus instalaciones.

Pero no todos son rosas en la vida una empresa automotriz y la Alvis tuvo que soportar una suspensión de pagos en el año 1924. Se salió de la crisis financiera con revisión de los costos y ligeros aumentos en los precios de venta. En pocos meses se logró salir del ahogo financiero y se superó el problema económico y se logró la independencia.

El auto que logró eso fue la imagen del modelo de cola de pato con sus triunfos en Brooklands. Los clientes compraban los modelos SA 12/50 de 1.496 centímetros cúbicos de cilindrada y de dos plazas y el SB 12/50 de 4 plazas. Esto para los autos de carácter deportivo. En el año 1923 la empresa Alvis había introducido letras para denominar los modelos de automóviles que fabricaba. La letra “T”se asignaba a los autos de turismo, “S”para los modelos sport y posteriormente “F”para los autos de tracción delantera.

Gracias a las victorias del Alvis 12/50 es que se desarrolló un prototipo con tracción delantera que se mantendría durante seis años para los autos deportivos. Para el año 1926 la producción de la Alvis se renovaría totalmente con siete modelos inéditos de automóviles.

La empresa Alvis se terminaría fusionando con la Rover Company y mantendría la producción de automóviles hasta el año 1967. Pero el destino final de la Alvis fue la producción de motores de aviones y de vehículos militares, en especial anfibios de gran porte, pero esa es otra historia para contar.

El dibujo del italiano Giorgio Alisi del Alvis 12/50 cola de pato del año 1923apareció publicado en la Enciclopedia Salvat del Automóvil editada en Españaen el año 1974 y que nos sirvió para conocer este deportivo ligero inglés que lograra sus importantes victorias en su país de origen.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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Saturday, June 21, 2014

El viaje del Hupmobile

Los caminos no eran lo que son, en especial, en la década del veinte. Viajar de la ciudad de Mendoza a la ciudad de Buenos Aires era toda una travesía que demandaba días de dura marcha. Hoy veremos cómo un Hupmobile lo hizo en el año 1923.

El Hupmobile en una de las etapas de la travesía de Mendoza a Buenos Aires el año 1923. 
La fotografía apareció publicada en la revista Autoclub del mes de febrero de 1976.


Un 25 de noviembre de 1923 un Hupmobile al mando de Romeo Maestri salía de la ciudad de Mendoza con rumbo final hacia la ciudad de Buenos Aires. Como copiloto fue Alfonso Thomé, mecánico de profesión, que era el encargado de mantener en condiciones operativas al Hupmobile.

El Hupmobile era un modelo con capota que realizaría el trayecto de más de 1.000 kilómetrosde huellas, porque de caminos ni hablar en aquellos años de una insipiente red caminera. Muchos de estos osados pilotos fueron los que marcaron el camino para que se trazaran futuras rutas.

El comienzo del raid se realizó a la una de la madrugada de ese 25 de noviembre y el primer objetivo era alcanzar San Luis de la Punta de los Venados, primera etapa del largo camino que emprendió la dupla Maestri-Thomé. El primero de la dupla se había asociado al Automóvil Club Argentino (ACA) en mismo año de 1923 y ostentaba el número de socio 359.

La meta no solo era llegar a la ciudad de Buenos Aires sino del VI Salón del Automóvil que se realizaba por aquel momento. Volvamos con los viajeros que estaban a punto de atravesar el río Desaguadero. Un incendio había destruido el puente sobre el río así que una yunta de caballos fueron los encargados de cruzar al Hupmobile hacia la capital puntana.

Luego de pasar por la ciudad de San Luis, capital de la misma provincia, las etapas fueron las siguientes: Justo Daract, Laboulaye, en la provincia de Córdoba, Colón, ya en la provincia de Buenos Aires, Pergamino, San Andrés de Giles y para finalizar en la ciudad de Buenos Aires.

Los arenales en la provincia de San Luis obligaron a la dupla Maestri-Thomé a usar la pala y ramas de jarilla. La fotografía apareció publicada en la revista Autoclub del mes de febrero de 1976.

Para el año 1976 Romeo Maestri contaba con 82 años de edad y tenía una pila de anécdotas sobre lo ocurrido en este arriesgado viaje de Mendoza a Buenos Aires. Pero, según palabras de Maestri, lo que les pasó en Colón superó todos los sucesos del viaje.

“Pero nada superó a lo que nos pasó en Colón. Cenábamos con Thomé cuando se acercó a nuestra mesa un hombre que nos ofreció sus servicios como conocedor de la zona; nosotros, con el apuro de llegar a Buenos Aires, dispusimos partir una hora después. Eran una noche de tormenta y los faros de carburo no alcanzaban a horadar la oscuridad. Marchábamos entre barro y cortinas de agua, subiendo y bajando terraplenes, como podíamos. Así anduvimos toda la noche, hasta que con las primeras luces del alba aparecimos cerca de un pueblo importante. Nos cruzamos con una vecina y le hicimos la pregunta de rigor: ¿en qué pueblo estamos? Entonces, la increíble respuesta: Colón. En ese momento mi mecánico agitó la manija del auto y la emprendió a golpes contra el despistado guía”, contaba en el año 1976, Romeo Maestri.

En la tercera etapa, en Justo Daract y Laboulaye, el mal estado del camino, que es la actual ruta nacional 7, los obligó a demorarse mucho más de lo previsto en sus cálculos. Pero debieron esforzarse mucho más para llegar hasta Colón en medio de una tormenta. Luego vendría la cena y viajar en círculos, con el “baqueano”, para retornar a Colón.

Luego de enfilar hacia Pergamino, la próxima etapa del viaje, siguieron por caminos que no eran nada transitables. Como cuando, por el barro reinante, no lograron acertar con el puente del río Arrefices y fueron a dar a su cauce. Se salvaron de milagro lo mismo que el Hupmobile. Reacondicionaron el auto y siguieron raudos hacia San Andrés de Giles.

Allí pusieron al Hupmobile en condiciones para que luciera bien a su llegada a la ciudad de Buenos Aires. Un mediodía, para ser exactos a las 13 horas, del día 10 de diciembre de 1923 arribaron al VI Salón del Automóvil que se celebraba en la ciudad de Buenos Aires. Los visitantes no daban crédito al Hupmobile, que cubierto de polvo y barro había realizado la hazaña de unir a Mendoza con Buenos Aires en 14 días de duro trayecto.

En Luján, provincia de Buenos Aires, el Hupmobile, se topó con un pantano que estaba seco por suerte para los tripulantes. La fotografía apareció publicada en la revista Autoclub del mes de febrero de 1976.

Romeo Maestri y Alfonso Thomé fueron recibidos como héroes en el VI Salón del Automóvil junto al ya legendario Hupmobile. Descansaron y se recuperaron de la dura prueba que habían realizado en el viaje. Una vez repuestos, ambos hombres, regresaron a Mendoza. Una vez de vuelta en los pagos pusieron a punto el Hupmobile para realizar un nuevo viaje.

Esta vez el objetivo era ir y volver a la provincia de San Juan. Lo lograron y se convirtió en el primer viaje en automóvil en unir las ciudades de Mendoza y San Juan. El Hupmobile y su tripulación pasaron a la historia del automovilismo argentino. Un lugar para unos pocos aventureros por aquellos primeros años.

Pero la actividad de Romeo Maestri no concluyó en estos viajes sino que fue uno de los pioneros en señalizar los caminos de la cordillera a Chile y a Calingasta en la provincia de San Juan. También, esos pioneros, hacían nivelar los caminos de Mendoza con aportes propios para que estuvieran en condiciones de transitabilidad. Además Maestri fue miembro de la delegación del ACA en Mendoza por varios años y hasta que en 1930 recibió una medalla de oro por su dedicación a incorporar nuevos socios a la entidad.

Las fotografías del Hupmobile fueron tomadas de la revista Autoclub número 83 del mes de febrero de 1976, publicación que es el órgano de prensa del ACA y que se les envía a cada uno de los socios de la institución.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.

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