Sunday, September 28, 2014

Una cupé deseada, la Chevy SS

General Motors Argentina presenta en el año 1969 su modelo de cupé Chevrolet Chevy SS y enseguida los fanáticos de la marca la adoptaron de inmediato. Luego de 45 años, de transcurrido su lanzamiento en Argentina, sigue vigente y se convirtió en un clásico.

Chevrolet Chevy SS modelo del año 1971 testeado por la revista Parabrisas
Corsa. La fotografía es de la revista Parabrisas Corsa del 2 de febrero de 1971.


La cupé se presentó al público argentino con dos versiones de motor: 230 y 250 que corresponden a las pulgadas cúbicas de su cilindrada. Gracias a un road test de la revista Parabrisas Corsa nos acercaremos a la versión con el motor 250.

El más potente de los dos motores ofrecidos, de 6 cilindros en línea, era el de 250 pulgadascúbicas, o lo que es lo mismo 4.097 centímetroscúbicos. Que ofrecía una potencia de 155 HP con una relación de compresión del orden de 8,5:1. Este motor era de 7 bancadas para su cigüeñal con válvulas a la cabeza.

El sistema de enfriamiento era por agua presurizado con circulación forzada mediante una bomba centrífuga con termostato. El radiador era del tipo horizontal con tanques verticales.

La caja de velocidades era de cuatro marchas, todas sincronizadas, hacia adelante y retroceso. La palanca estaba ubicada en el piso y las relaciones eran las siguientes: primera, 2,83:1; segunda, 1,85:1; tercera, 1,38:1; cuarta, 1,00:1 y marcha atrás, 3,15:1. El embrague era tipo monodisco seco con resorte tipo diafragma con un diámetro de 234,95 milímetros.

La Chevy SS de 1971 trepando en el road test de Parabrisas Corsa.
La fotografía es de la revista Parabrisas Corsa del 2 de febrero de 1971.

Los frenos eran hidráulicos con sistema de doble circuito con servo freno. Las ruedas delanteras eran a disco y las traseras con tambor con ajuste automáticos de la luz de la zapata. El circuito trasero poseía una válvula para balancear, automáticamente, el efecto de frenado entre las ruedas delanteras y traseras.

La dirección era del tipo de tuerca con bolillas reticulares semirreversible. Además contaba con la columna de dirección que se deformaba en caso de colisión. Para la época era el único auto argentino que montaba este tipo de columna colapsable, algo que hoy es común a cualquier vehículo. La relación de la dirección era de 24:1.

La suspensión delantera era independiente del tipo SLA(Short Long Arms, corta de brazos largos) con resortes helicoidales con amortiguadores hidráulicos de doble efecto. La suspensión trasera era del tipo Hotchkiss, es decir por medio de eje rígido, con elásticos longitudinales multihoja con amortiguadores hidráulicos de doble efecto.

El sistema eléctrico era de 12 volts de 55 amperes por hora y la batería se recargaba con un alternador de 12 volts, que oscilaba de los 5 amperes, 500 revoluciones por minuto, a los 42 amperes, a 3.500 revoluciones por minuto.

El interior de la Chevrolet Chevy SS modelo del año 1971 testeado 
por la revista Parabrisas Corsa. La fotografía es de la revista 
Parabrisas Corsa del 2 de febrero de 1971.

El eje trasero, el que traccionaba a la cupé Chevrolet Chevy SS, era del tipo Salisbury rígido semiflotante de corona y piñón hipoidales con una relación de 3,36:1.

Las dimensiones de la Chevy eran las siguientes: largo, 4.811 milímetros; ancho, 1.839 milímetros; trocha delantera, 1.499 milímetrosy trocha trasera, 1.496 milímetros. El tanque de combustible presentaba una capacidad de 68 litros de nafta especial. Los neumáticos de hombro redondo de telas de nylon, sin cámara, era de la medida 7.35 x 14 pulgadas y estaban montados en las llantas ventiladas de la medida 10 x 5.5 JJ.

La carrocería autoportante de la Chevytenía un semibastidor delanterodonde se anclaba el motor y la suspensión. De esta forma la geometría de la suspensión se mantenía, pese a las peores condiciones, y se lograba una muy buena estabilidad y maniobrabilidad de la cupé.

Existía una ventilaciónen el torpedo y paneles inferiores de la carrocería, que mediante una toma de aire, por la cual también ingresaba agua, que al circular quitaba el polvo y la suciedad acumulada. Luego la corriente de aire secaba las superficies mejorando la corrosión de las partes. Una salida especial, ubicada en la parte trasera de los paneles de umbral, permitía el fluido del aire y el agua.

El volante deportivo de la Chevy. Se aprecia como quedaba 
oculto el cuentavueltas. La fotografía es de la revista 
Parabrisas Corsa del 2 de febrero de 1971.

El tablerodel Chevy constaba de tres grandes relojes. El de la izquierda, del conductor, alojaba los indicadores de la temperatura del agua, la presión de aceite (manómetro) y el nivel de combustible. El reloj central era el correspondiente al velocímetro y los odómetros parcial y total. En cambio el de la derecha era el cuentavueltas, que por el tipo de volante, de rayos anchos y por su ubicación, era difícil de leer, según los periodistas de la revista Parabrisas Corsa que probaron el modelo del año 1971.

Algunas de las críticasque se llevó, por parte de los testers de Parabrisas Corsa, fue el cuentavueltas mencionado; los asientos delanteros por no tener regulación del respaldo; zonas ciegas a través del parabrisas; instalación eléctrica defectuosa; guantera de reducidas dimensiones; cinturones de seguridad insuficientes, solo traía de cintura y pedalera incómoda, por lo hundido del pedal del acelerador.

A su favor la Chevy ofrecía muy buenos frenos, que permitía detener el auto en trayectos cortos y derecho; una excelente aceleración, que era de 0 a 100 kilómetros por hora de 12,1 segundos; buen escalonamiento de los cambios y el mando de la caja de velocidades; doblaba sin vicios de ningún tipo; muy buena tenida en ruta a cualquier velocidad y sobre cualquier terreno; diseño logrado, aunque se le criticó la poca visibilidad para los pasajeros traseros; buena decisión de montar neumáticos sin cámara, que evitaban los clásicos reventones; muy cómoda accesibilidad a todas las partes del motor y muy buena aireación del habitáculo.

La capacidad del baúl de la Chevrolet Chevy SS modelo del año 1971 
testeado por la revista Parabrisas Corsa. La fotografía es de la 
revista Parabrisas Corsa del 2 de febrero de 1971.

Algunas de las performancesobtenidas en el road test de la revista Parabrisas Corsa del 2 de febrero de 1971fueron las siguientes: velocidad máxima 174,700 kilómetrospor hora de promedio en dos pasadas en sentido contrario; aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora 12,1 segundos; frenado de 140 a 0 kilómetros por hora 121,60 metros; consumo a 100 kilómetros por hora 9 kilómetros por litro y a 160 kilómetros por hora 5,4 kilómetros por litro.

Recuerdo que tendría unos 15 o 16 años cuando un médico homeópata le prestó una Chevy Serie 2 a mi amigo Jorge para que lleváramos a mi primo, también llamado Jorge, a un quiropráctico, un tal Malfatti, en San Miguel. El viaje era corto. Así los dos Jorges adelante y yo atrás en la Chevy. La primera impresión fue de encierro y hundimiento en la parte trasera. Algo de lo que manifestaron los periodistas de la revista Parabrisas Corsa. La otra sensación al poner el motor en marcha fue que delante del parabrisas había un león rugiendo.

Si mi memoria no me falla, a veces sucede, era de color amarilla. No han existidos muchos autos argentinos de ese color y menos aún en la actualidad. No se porque es resistido, pero para un auto que tiene veleidades de deportivo es un color apropiado a su espíritu. Lo cierto que ya estacionada en la calle la Chevy llamaba la atención, además era muy nueva.

Tres jóvenes arriba de ese auto lógicamente llamaban la atención en especial si era sábado a la noche. Ya sabemos lo de la fiebre y el baile. Lo cierto que no se pasaba inadvertido, unos 40 años atrás, a bordo de semejante auto. Recordé ese corto viaje hasta la casa del viejo Malfatti para arreglarle la pierna a mi primo Jorge. De repente tuve presente el rugido de los seis cilindros debajo del capot de la cupé amarilla.

Las fotos que ilustran esta nota sobre la cupé Chevrolet Chevy SS fueron tomadas de la revista Parabrisas Corsa del 2 de febrero de 1971.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.

Saturday, September 27, 2014

La Preguntita del Domingo

Hace mucho tiempo, en un lejano lugar, perdí un tornillo y solo me quedó la tuerca…
Esa tuerca cromada nos servirá para jugar un rato durante la semana que recién se inició. La pregunta será sencilla, pero a la vez compleja, porque tendrán que pensar muy bien la respuesta y el interrogante será el siguiente:


¿Cuántos años tiene de cromada la tuerca de la fotografía?


Para mí será de gran ayuda que me den una cifra aproximada de cuando fue cromada. Con ese dato tal vez pueda encontrar ese tornillo extraviado hace tanto tiempo y retornar a la cordura…
Pero pensándolo bien creo que está bien haberlo perdido sino no estaría escribiendo todas estas cosas sobre viejos autos, porque de eso se trata todo esto llamado Archivo de autos, aunque hoy les pregunte sobre una tuerca cromada, y no este del todo cuerdo…
Lo cierto es que tienen hasta el viernes 3 de octubre a las 20 horaspara responder correctamente con una cantidad de años que se aproxime lo más cerca posible a la suma de años que tiene de cromada esa tuerca. Veré si armo un ranking con los que se acercaron a la cifra correcta.

Les deseo suerte con la cantidad de años ¡a pensar un poco!

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.

Rojo Torino

Siempre salía a caminar por las tardes luego de su trabajo de artesano. Eran muchas horas de pie o sentado. Eso dependía, fundamentalmente, en que etapa se encontraba en su trabajo. Muchas tareas las realizaba en su taller, de pie, en cambio en otras fases del desarrollo de una de sus piezas lo pasaba sentado.



Por lo tanto salir a caminar era una parte del día importante para él. No solo para estirar sus piernas y distender su cuerpo, sino para aclarar su mente. Muchas tardes pudo resolver un trabajo que le habían encargado, porque también realizaba piezas a medida y por pedido de los clientes.

Como aquella vez que las caminatas de la tarde, de una semana, dieron forma a un cajón de un pequeño mueblecito que estaba diseñando. Así, que en cierta forma, caminar era parte de su trabajo de artesano. Tal vez la parte intelectual de su trabajo manual.

Pero aquella tarde de primavera no tenía nada en mente. Solo era caminar para disfrutar de la espléndida tarde y despejar la mente y las cansadas manos de su trabajo creativo.

Sin saber muy bien porqué dobló por una calle que no solía tomar. “Hoy vamos a cambiar”, se dijo para sus adentros y eso lo puso de muy buen humor. Como si explorar esa nueva calle le trajera novedades impensadas. Y vaya que las encontró en la cuadra siguiente.

Cruzó la bocacalle y a media cuadra lo vio. Estacionado se encontraba un Torino de color rojo, tal vez un modelo 1972, por sus faros traseros. El rojo sangre resplandecía en la calle en aquella tarde primaveral sin nubes. El sol resaltaba todos los cromados y el intenso color rojo producía cierto calor en las venas.

Como si el Torino estuviese pintado con sangre. Con pura sangre. Esa que puede rugir dentro de nosotros y llevarnos a lugares inesperados e insólitos. “Qué cosas que se me ocurren pensó” mientras lentamente caminaba, porque su paso no era rápido, como casi todas las tardes, la idea era distenderse de su trabajo diario de artesano.

Cuando se estaba acercando al Torino rojo escuchó que estaba en marcha. Eso lo desconcertó un poco. Pensó que solo estaba estacionado nada más. No que su dueño lo dejara en marcha. El Torino estaba impecable. Tal vez producto de una excelente restauración o mejor aún tal vez todo era original, como cuando salió de fábrica.

Pero sería muy raro y no estaría estacionado en una calle cualquiera con el motor en marcha. Al menos su propietario estaría vigilándolo sin dejarlo a sol, ni sombra. Pero por lo visto su dueño no estaba cerca, al menos eso parecía mientras se acercaba al Torino y la rumorosidad del caño de escape se oía con mayor intensidad.

El Torino estaba a su izquierda con los vidrios de las puertas bajos y en marcha. Miró para un lado y otro buscando al dueño pero sin éxito. La calle parecía desierta. Ni siquiera circulaba ningún auto. Ahora que lo recordaba no había visto pasar a ningún auto por esa calle desde que dobló. Una cuadra y media sin tránsito. “Qué raro” pensó. El tránsito en estos años transcurridos había aumentado notablemente, aunque las automotrices se quejaban de lo poco que ganaban. “Siempre se quejan aunque la junten con pala” era la frase que resonaba en su cabeza.

Se detuvo un instante y miró a derecha e izquierda buscando un ser vivo que fuera el dueño del Torino rojo, pero no tuvo éxito. Pero seguramente, desde una ventana, de las casas de la cuadra lo estaban observando y pronto acudirían hacia el Torino rojo. “Debe haber bajado a dejar algo y vuelve” se consoló en pensar.

Reanudó su marcha con el motor del Torino rojo a sus espaldas. El sonido del Torino era como un canto de sirena que lo obligaba a caminar más lento. En su cabeza una idea comenzó a rondar lentamente. “Y si subo al Torino”. “No. Es una locura”. Con esos pensamientos en su cabeza dio unos pasos más adelante y se detuvo. Giró lentamente hacia el Torino y lo miró unos instantes.

“Van a pensar que me lo quiero robar”. “Pero la culpa es del dueño”. “¡Cómo lo deja en marcha y con las puertas sin seguro!” Todas esas frases disparadas en segundos mientras observaba parado el Torino como embelesado. “No”. Nuevamente giró y reanudó su marcha mientras los pájaros cantaban desde los reverdecidos árboles de las veredas. Un coro de pajaritos para la música del motor del Torino rojo.

Otra detención. Giró y esta vez reanudó la marcha hacia el Torino rojo con decisión. Caminó hacia él y bajó de la vereda en busca de la puerta del conductor. Sin pensarlo abrió la puerta y la cerró suavemente. En un instante puso primera giró el volante y salió lentamente casi en susurro por la calle desierta.

Al llegar a la esquina giró a la izquierda en el sentido de circulación de la calle transversal. Ya para entonces había pasado a segunda como si nada. Pero todo el tiempo con un ojo en el espejo retrovisor esperando ver al dueño corriendo detrás y agitando los brazos. Nada de eso sucedió. También esta calle estaba desierta.

Dos cuadras más y giró a la derecha. Repitió muchas veces eso de girar en un sentido u otro. Como si tratara de perder a un perseguidor que no existía. Las constantes miradas del retrovisor se fueron distanciando hasta llegar a lo normal. Nada había pasado. Incluso el temor afloró cuando se cruzó con un patrullero en la avenida de doble mano. Sin novedad en el frente.

El tiempo pasaba y el Torino funcionaba de maravillas. Combustible tenía de sobra, el tanque estaba lleno. Todos los indicadores en posición normal. Una pinturita y el motor ronroneando allí delante de él. Comenzó a relajarse y la idea de aventurarse un poco más lejos lo asaltó. Sabía de donde había tomado prestado el Torino rojo, porque no era un robo. Simplemente lo estaba usando un rato.

Incluso pensó que hasta de regreso le llenaría el tanque de nafta como lo había encontrado. Como si un amigo se lo hubiera prestado para dar una vueltita y se sacara el gusto de manejar el Torino rojo. Sin darse cuenta estaba llegando a la autopista. “¿Tengo plata para el peaje?” se preguntó. “Si. Tengo”. Y encaró hacia la subida de la autopista. Llegó a la cabina de peaje. La chica que cobraba le dijo “¡qué lindo auto que tiene!”. “No me tuteó” pensó en un instante. “Gracias”. Mientras la chica no dejaba de apreciar el Torino rojo.

“Si fuera mío la llevo a dar una vuelta” pensó. También pensó que la chica podría ser su hija. Pero él no tenía una hija, ni siquiera un hijo. Tampoco estaba casado. Soltero, aunque un tanto maduro como para hacer boludeces como robar un auto ajeno encontrado en una calle desierta.

“No es un robo, es un préstamo” se trató de convencer. Pero la idea del robo, más policía, cárcel y problemas judiciales ensombreció el mágico momento de poner a más de 100 kilómetros por hora el Torino por la autopista. La verdad que andaba de mil maravillas. Se volvió a calmar lo suficiente para encender la radio original de fábrica, según se percató.

La estación sintonizada emitía una canción conocida para él. Era esa de Pappo que describía la famosa Ruta 66 de Estados Unidos. “¡Qué apropiado para el Toro!”. Comenzó a seguir el ritmo con los dedos sobre el volante mientras apretaba lentamente el pie sobre el acelerador. La aguja comenzó un lento movimiento. Primero pasó los 120 kilómetros por hora. Luego un poco más.  Los autos de los carriles vecinos comenzaron a quedar rezagados. La aguja del velocímetro que se movía más hacia la derecha y abajo.

Ya faltaba poco para llegar a los 150. La canción de Pappo seguía sonando. El velocímetro acusaba casi 180. A penas faltaba un poco para llegar a esa cifra. El calor primaveral se hacía sentir dentro del auto en esa tarde. Al finalizar la canción de Pappo la voz de la locutora que dice “es una espléndida mañana de primavera”.

“¿Cómo mañana?”, se equivocó o el programa está grabado. “Ahora son las ocho y cuarto y la temperatura ya es de 20 grados con 85% de humedad”. “Hay un embotellamiento en la autopista del sur”. “¿Qué embotellamiento?” pensó si casi no hay autos y voy a más de 180. Ahora el calor en su rostro se hacía sentir. No solo el calor sino una fuerte luz.

“Para hoy se espera que el tiempo desmejore con probabilidades de lluvias hacia la tarde” anunció la locutora por la radio. Mientras él sentía el calor del sol en sus piernas. “¿Cómo en las piernas?” La luz de la mañana era intensa e invadía todo el dormitorio. En eso, él, se despierta y dice en voz alta “la puta madre otra vez tuve el mismo sueño con el Torino rojo”.

La realidad de su cama, en esa calurosa mañana de primavera, lo trajo de nuevo a este cruel mundo que nos toca vivir. “Voy a tener que ir al médico”. “No puede ser que todas las noches me pase lo mismo con este sueño”. Esto se lo decía mientras se lavaba la cara, con agua fría, en el baño tratando de bajar el ritmo de su corazón, luego de su onírico viaje con el Torino rojo. La locutora, ahora, estaba dando los titulares de los principales diarios matutinos  por el radio-reloj, que lo había despertado.

Se vistió lentamente ya que otro día de artesanías lo esperaba en el taller del fondo. Se preparó el desayuno, nadie lo hacía por él, ya que vivía solo desde mucho tiempo atrás. Cuando tomaba su taza de café con leche corrió la cortina de la cocina para ver si era cierto que, tal vez, lloviera por la tarde. En la vereda estaba estacionado el Torino rojo, ese que lo atormentaba en las noches. Allí estaba estacionado frente a la puerta de su casa, como siempre, estaba impecable listo para dar una vuelta.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.

Friday, September 26, 2014

La Respuestita del Sábado

Un convertible sudafricano


El paísde donde era originario el convertiblede la incógnita de esta semana era Sudáfrica. No hubo ganadores esta semana.

El GSM Delta de 1964 fabricado en Sudáfrica.


La marca del convertible era GSM y el modelo Deltaimpulsado por un motor Ford de 1.498 centímetros cúbicos de origen inglés. Este motor presentaba una potencia de 116 CV DIN a 6.800 revoluciones por minuto con una relación de compresión de 8,5:1.

La carrocería cabriolet, de dos plazas, era de material plásticoy sus frenos delanteros eran a disco de la marca Girling. Todo un adelanto si tenemos en cuenta que el modelo sudafricano de la vieja fotografía es del año 1964.

La empresa ZA GSM (Glassport Motor Company) (Pty) Ltd., desconozco a que responde la sigla, utilizaba motores ingleses de diferentes potencias para motorizar sus autos deportivos de carrocerías plásticas, que eran el único tipo de vehículos que fabricaban en la ciudad de Cape Town.

Los seguidoresde Archivo de autos habrán notado el parecido de las tazas de las ruedascon las del Rastrojero de IME(Industrias Mecánicas del Estado SA). Es notable como se asemejan. La otra curiosidad, para lo que no lo sepan, el volante está a la derecha porque en Sudáfricase circula por la izquierda, cosa que heredaron de por haber sido colonia de Gran Bretaña.

La foto del GSM Delta sudafricano la tomé de la revista Parabrisas número 40 del mes de marzo del año 1964.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos


Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.

Flor de embotellamiento

Un error humano puede causar un embotellamiento gigantesco en una moderna autopista, por ejemplo un accidente de los que tan a menudo suceden en las vías de acceso a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Chiste de Suar publicado en la revista Parabrisas número 78.


Ahora también podemos ocasionar un embotellamiento por tercos y obstinados, como cuando vamos en contra del sentido que lleva la masa. Por eso a veces nos sentimos como el protagonista del chiste de esta semana cuando un automóvil tapona toda una marea de vehículos que avanzan en sentido contrario. ¿O no será que nosotros vamos por el camino equivocado?

Lo cierto es que el chiste de Suar, nada que ver con el productor de la televisión argentina, nos muestra una intrincada red de autopistas embotelladas por un solo auto que avanza en contramano. Como un individuo que por una acción personal, y errónea, causa un mal enorme a todo un conjunto de personas, en una sociedad determinada.

El chiste de Suar de esta semana salió publicado en la revista Parabrisas en el número 78del mes de junio de 1967.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.

Thursday, September 25, 2014

Edsel, el auto que fracasó

Henry Ford para homenajear a su hijo, Edsel, creó una marca de automóviles que no tuvo la suerte que se merecía por una serie de factores. Veremos cómo eran esos automóviles de finales de la década del cincuenta.

Publicidad de la revista Time del 28 de octubre de 1957.


Edsel Ford tuvo una muerte prematura y eso afectó mucho a Henry Ford que había depositado su sucesión natural en él. Tanto fue el golpe que Henry Ford estuvo mal mucho tiempo y algunos sostienen que nunca se recuperó de la muerte de su hijo.

Para homenajear a su vástago es que crea la marca Edsel. Sí, una marca porque esos automóviles no llevaron la marca Ford, si bien eran parte de la empresa Ford Motor Company. Si miran con atención el pie de la vieja publicidad verán que la marca Edsel figura junto a las demás marcas que integraban la empresa de origen estadounidense.

La suerte de los Edsel no fue buena. Varios factores atentaron con el éxito de ventas. Uno de los “detalles” fue su trompa con la parrilla en forma vertical que se daba de narices con el gusto del momento que eran parrillas horizontales. Parece que una de las cosas que no les gustó a los estadounidenses fue el diseño de la carrocería de los Edsel.

Los Edsel fueron presentados a finales del año 1957 en los modelos Ranger, Pacer, Corsair y Citation. Los motores eran de dos cilindradas de 5,9 y 6,7 litros con una potencia de 303 HP para el primero y de 345 HPpara el segundo.

La Edsel Division pensaba vender unas 200.000 unidades en los primeros seis meses de lanzado al mercado de Estados Unidos, pero en realidad en los dos años que se lo fabricó solo se vendieron menos de 100.000 unidades. La verdad que fue un gran fracaso comercial para la Ford Motor Company por ser un auto equivocado para la época en que se lo lanzó.

Para amortizar los costos de la Edsel Division las instalaciones, donde se los fabricaba, fueron aprovechadas por la empresa Ford para construir el auto compacto Falcon, un viejo conocido de los argentinos. Pero las pérdidas para Ford Motor Company rozaron el cuarto de millón de dólares.

Un automóvil que tal vez hubiera merecido una mejor suerte y que con el correr de las décadas ha sido revalorizado y hasta fue el protagonista de alguna serie de televisión. La vieja publicidad, doble, del Edselfue publicada en la revista Time el 28 de octubre de 1957 y que pertenece al archivo personal que nutre diariamente de datos e imágenes a este sitio que en dado en llamar Archivo de autos, que se dedica a rescatar los viejos autos que supimos conseguir.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.

Wednesday, September 24, 2014

1ª Caravana de Autos Históricos de San Miguel

El próximo sábado 27 de septiembre de 2014 se realizará por las calles del Partido de San Miguel la 1ª Caravana de Autos Históricos que contará con el auspicio de la Municipalidad de San Miguel, y la colaboración de la Dirección de Tránsito que aportará personal y vehículos. La caravana es una de las actividades que se realiza en el cronograma de las Fiestas Patronales de San Miguel.



La concentración de los autos históricos, compuestos por cupecitas del TC del Ayer y autos antiguos se realizará en la Plaza de San Miguel frente al Palacio Municipal, sobre la calle Sarmiento. De ahí partirán los 30 vehículos a las 11 horas por la calle Sarmiento hasta llegar a la Plaza de las Carretas, donde tomarán por la calle Conesa para buscar la Avenida PresidentePerón. De ahí marcharán en caravana hasta la calle Roca, Sarmiento, España, para pasar por el bajo nivel de las vías del ferrocarril San Martín. Los autos históricos llegarán hasta Gaspar Campos, Avenida Ricardo Balbín para llegar a la primera parada de la caravana: el Colegio Máximo. Se espera arribar alrededor de las 12 horas.

Luego de un descanso los autos retomarán la marcha por la Avenida Ricardo Balbín hasta la calle Isabel La Católica, donde doblarán en la calle Pardo en busca del Club Indios. En ese lugar los autos históricos harán una parada, alrededor de las 13 horas, para degustar de un almuerzo que se servirá a los pilotos y acompañantes de los integrantes de la caravana histórica.

Una vez repuestas las fuerzas los autos históricos emprenderán el viaje hacia la Plaza de las Carretas, alrededor de las 15 horas, saldrán por la calle Pardo, Sebastián Gaboto, Mayor Irusta, Senador Morón, Piñero, Avenida San Martín, Richieri, Obligado, Aconquija y finalmente Avenida Presidente Perón para finalizar en la Plazade las Carretas. Donde se estima que los autos históricos estarán llegando aproximadamente a las 16 horas.

Permanecerán hasta las 17 horas expuestos en la Plaza de las Carretas y luego se desconcentrarán dando por finalizada la 1ª Caravana de Autos Históricos de San Miguel de 2014.


Invitamos a los vecinos de San Miguel a contemplar el paso de los autos que formaron parte de la historia automotriz del país por las distintas calles del partido, por donde pasará la caravana histórica.


ACLARACIÓN:el recorrido de la 1ª Caravana de Autos Históricos de San Miguel puede sufrir modificaciones de último momento dadas las condiciones del tránsito de la ciudad de San Miguel. Gracias por su compresión.

Popular Posts