Tuesday, June 10, 2014

La carrera París-Burdeos-París

El 11 de junio de 1895 se inició la carrera París-Burdeos-Parísque a lo largo de 1.175 kilómetrosllevaría a 21 participantes a desarrollar la competencia a finales del siglo XIX.



La larga competencia demandó 48 horas y 42 minutos al vencedor que fue un automóvil Panhard et Levassor de 1,8 HP de potencia al mando del ingeniero Emile Levassor.

Los 21 automóviles demostraron que este tipo de competencias se podían desarrollar en Europa y lograr ser la mejor herramienta de marketing para que la industria automotriz comenzara a crecer.

Hoy el promedio de velocidad nos parece ridículo pero para el final del siglo XIX 25,46 kilómetrospor hora eran una cifra récord que solo los ciclistas habían alcanzado.

La carrera contó con automóviles con motores a vapor, eléctricos y de combustión interna, con el ciclo Otto. Estos últimos demostraron ser los mejores a la hora de este tipo de competencias y la historia demostraría que era el camino que tomaría la industria automotriz europea.

La vieja fotografía apareció publicada en la revista Automundo número 41 del 5 de enero de 1966.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.

Rastrojero Diésel 1963

La empresa estatal IAME(Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) comenzó a fabricar la camioneta Rastrojero en el año 1952, en su versión naftera, y al año siguiente se comenzó a montar un motor diésel, de marca Borgward. Así comenzó una larga relación con la empresa Borgward Argentina con IAME, primero, para seguir con DINFIA (Dirección Nacional de Fabricaciones e Investigaciones Aeronáuticas), luego del golpe que derroca al gobierno de Juan Domingo Perón, y finalmente con IME (Industrias Mecánicas del Estado SA) hasta el cierre de esta última empresa en el año 1980. Así este modelo tenía un motor diésel de 42 CV DIN  a 3.400 revoluciones por minuto con una relación de compresión de 19,8:1. Con las sucesivas mejoras se aumentaría la potencia y hasta que en el año 1968 se cambia a un motor diésel de marca Indenor con una potencia de 68 caballos de fuerza. Esta rústica camioneta fue el primer utilitario cero kilómetro para muchos transportistas chicos. Nunca fue un vehículo confortable pero cumplía con las funciones para las cuales había sido diseñado. De hecho todavía es posible ver unidades funcionando en las calles de Argentina. La nobleza de sus motores fue su mayor virtud. El bajo consumo de combustible y su mantenimiento barato hicieron del Rastrojero una herramienta muy útil para muchos usuarios de este tipo de vehículos utilitarios. En algunos años fue un éxito de ventas para la desgracia de sus competidores, en especial de las camionetas de origen estadounidense. Si quieren tener más datos y fotografías del Rastrojero de 1963 pueden leer esta nota:
  

Marca: Rastrojero  Modelo: P64 Año: 1963
Motor: diésel  Ubicación: delantero  Marca: Borgward D4M 1,8
Cilindros: 4 en línea  Cilindrada: 1.758 cm3
Diámetro: 78 mmCarrera: 92 mm.
Potencia: 42 CV DIN  RPM: 3.400  Compresión: 19,8:1
Tracción: trasera  Caja de velocidades: cuatro marchas todas sincronizadas y marcha atrás
Suspensión delantera: independiente con brazos trapezoidales superiores e inferiores que formaban un paralelogramo deformable transversal
Suspensión trasera: eje rígido con elásticos semielípticos longitudinales y amortiguadores hidráulicos
Frenos delanteros: a tambor  Frenos traseros: a tambor
Neumáticos: 6.00 x 16 pulgadas
Dimensiones: Largo: 4.650 mm.  Ancho: 1.690 mm.  Alto sin  toldo: 1.660 mm.
Distancia entre ejes: 2.680 mm.  Trocha delantera: 1.490 mm.
Trocha trasera: 1.490 mm
Dimensiones de la caja de carga: Largo: 1.858 mm.  Ancho: 1.594 mmAlto: 425 mm.  Plazas: 3
Carga útil: 500 kg  Peso: 1.270 kgVelocidad máxima: 102,4 Km/h de promedio road test de la revista Parabrisas 39 de febrero de 1964

Autor: Mauricio Uldane
Escaneo: Mauricio Uldane
Fuente: revista Parabrisas


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Monday, June 9, 2014

El jeep de Suzuki

Una versión rara del Suzuki SJ 410 que se exportaba a Alemania, desde Japón, y que tenía una serie de accesorios de una empresa alemana: Haslbeck. Así conoceremos un jeep japonés con opcionales alemanes para el modelo de 1984.

Suzuki SJ 410 de 1984 con accesorios Haslbeck.
Fotografía de un folleto de la empresa Haslbeck GmbH.


La empresa Suzuki Motor Handels GmbH de Alemaniaimportaba los automóviles de la marca Suzukidesde Japón y para el modelo SJ 410, su pequeño jeep, tenía un acuerdo una firma alemana para montarles accesorios y opcionales diferentes al modelo original.

Haslbeck GmbH era la empresa alemana que se encargaba de producir la transformación del modelo Suzuki SJ 410 que hoy veremos. Muchos eran los opcionales con respecto de la versión original japonesa. Desde el agregado de faros de iodo auxiliares, en el paragolpes delantero, pasando por un portaequipajes hasta llantas deportivas.

Un Suzuki SJ 410 de 1984 con portaequipajes Haslbeck.
Fotografía de un folleto de la empresa Haslbeck GmbH.

El motor del SJ 410 era de 963 centímetroscúbicos de cilindrada y erogaba una potencia de 45 CV DIN a 5.500 revoluciones por minuto. Lo que le permitía moverse a una velocidad máxima de 107 kilómetrospor hora. Este modelo tenía varias versiones: SJ 410, SJ 410 de Luxe, SJ 410 Van y SJ 410 Pick-up. Salvo la Van las otras versiones tenía la posibilidad de montar accesorios de Haslbeck.

Pasemos a conocer algunos de esos accesorios extras alemanes. Un paragolpes delantero de plástico extendido montaba los cuatros faros de iodo auxiliares, que se sumaban a las luces de posición y de giro. Además el modelo SJ 410 de Luxe se ofrecía con techo rígido de plásticoremovible con luneta de vidrio trasera con desempañador térmico.

Suzuki SJ 410 Pick-up de 1984 con accesorios Haslbeck.
Fotografías de un folleto de la empresa Haslbeck GmbH.

Una estructura tubular de acero era la que soportaba el portaequipajes con diferentes configuraciones. Dos barras transversales eran las soportaban el peso y servían de anclaje para un portaequipajes, tradicional, de barras. Pero además las dos barras transversales servían para transportar de 6 a 8 pares de esquíes, con el correspondiente accesorio o para transportar un kayak o tabla de surf. Otra opción era las de dos barras longitudinales móviles.

Se ofrecía una funda para el neumático de auxilio, que iba montado en forma vertical externa en el portón trasero. Esa funda venía de color negro o blanco. El espacio trasero, que podía llevar un asiento para dos personas, se podía pedir alfombrado o con un bolso detrás de los asientos delanteros. Las butacas delanteras podían traer un apoyo lumbar inflable.

El tablero Suzuki SJ 410 con accesorios Haslbeck.
Fotografía de un folleto de la empresa Haslbeck GmbH.

También había la posibilidad de tener gavetas en los laterales traseros sobre el guardabarros, ya que el asiento se ubicaba en medio de la caja de carga. El tablero era diferente a la versión común ya que el estéreo tenía una ubicación superior más cerca del volante.

Las llantas de rayos deportivas eran plateadaso pintadas de color blanco y los neumáticos radiales, de medida 225/75 R15, presentaban bandas blancas en sus flancos. La SJ 410 Pick-up, que también podía montar estas llantas deportivas se ofrecía con una lona en la caja de carga con la particularidad de tener sus laterales enrollables hacia arriba. Otra opción para los Suzuki SJ 410 era el enganche para arrastrar un remolque.

Los portaequipajes Haslbeck para el Suzuki SJ 410 de 1984.
Fotografías de un folleto de la empresa Haslbeck GmbH.

En 1979 cuando se abrió la importación de automóviles a Argentinarecuerdo que este pequeño jeep japonésingresó al país. Es muy angosto tiene menos de 1 metro 50 centímetros de ancho en su versión estándar, para ser precisos 1.460 milímetros, con lo cual es ideal para senderos angostos o caminos de montaña. Pero no se a ciencia cierta qué cantidad de unidades entraron al país y hace tiempo que no veo una unidad por las calles argentinas.

Hoy conocimos un poco más de cerca un jeep japonés que se importaba al mercado alemán, a mediados de la década del ochenta, y con accesorios alemanes para ofrecer una versión diferente a los potenciales clientes.

El portón trasero y el neumático de auxilio en la versión Haslbeck del
Suzuki SJ 410 de 1984. Fotografías de un folleto de la empresa Haslbeck GmbH.

Las fotografías fueron tomadas de un folleto que me enviara en 1984 la empresa Suzuki Motor Handels GmbH, importadora en Alemania, de estos jeeps SJ 410, que integra parte de mi archivo personal, que es de donde sale la mayoría de la información e imágenes que se publica en Archivo de autos.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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Sunday, June 8, 2014

El Sierra argentino

La empresa Ford Motor Argentina comienza a fabricar, en marzo de 1984, las primeras unidades del Ford Sierra. El nuevo modelo, para el mercado argentino, se presentaría antes que terminara el primer semestre de 1984. Hoy veremos esos primeros Sierra.

Ford Sierra Ghia de 1984. Foto de un folleto de Ford Motor Argentina.


Los dos modelos presentados fueron el Sierra L y el Sierra Ghia. El primero con el nuevo motor de 1,6 litros y el segundo con el conocido motor de 2,3 litros que usaba el Ford Taunus Ghia. Ambos modelos era berlinas de cuatro puertas. Para conocer la cupé Ford Sierra XR4 tendríamos que esperar hasta la segunda mitad del año 1984.

El Sierra vino con intenciones de reemplazar al Ford Falcon, o al menos eso era lo que buscaba la empresa Ford Motor Argentina, aunque lo más lógico era que suplantara al Ford Taunus, como ocurrió en su país de origen, Alemania. La verdad que no logró cumplir con el objetivo de base.

Ford Sierra Ghia de 1984 de perfil. Foto de un folleto de Ford Motor Argentina.

Tal vez varias fueron las causas de esto. Primero que para el público conservador, en materia automovilística, en Argentina, no terminó de asimilar el nuevo Ford Sierra. Otra que muchas autopartes nunca se fabricaron en Argentina y eran importadas desde Alemania. Con lo cual la repuestería de los Sierra siempre fue cara, carísima. Hoy en día es muy difícil encontrar automóviles en buen estado, salvo las unidades que integran al algún club que los nuclee.

Esos autos están espléndidos, pero los autos de calle, comunes y corrientes, están a la miseria, aunque hay que reconocer que siguen funcionando pese al estado lamentable que ofrecen a los ojos de los espectadores. Lo que muchos reconocen es que Ford Motor Argentina debería haber ofrecido un motor más potente como pasaba en Alemania o Gran Bretaña, donde la XR4 se ofrecía con V6 de 2.772 centímetros cúbicos a inyección con una velocidad final de 210 kilómetros por hora y hasta hubo una versión Cosworth.

Al fondo un Ford Sierra L y adelante un Ford Sierra Ghia ambos 1984 de perfil.
Foto de un folleto de Ford Motor Argentina.

Lo que si era cierto es que el Ford Sierra era un automóvil totalmente novedoso para el mercado argentinoe incluso con una forma de carrocería de avanzada para lo que eran los autos, del mercado local, a mediados de la década del ochenta. Por ejemplo su tablero era uno de los más completos del mercado argentino y con un diseño de vanguardia.

Tan nuevo era ese tablero, que comparándolo con el modelo de Ford Sierra alemán, las diferencias eran mínimas. Salvo el reloj o la radio o alguna que otra tecla de un accesorio, eran iguales y con mucha electrónica, cosa que no era habitual en los automóviles argentinos.

“Maneje el viento. Maneje Sierra” era el eslogan en la campaña de lanzamiento del auto de Ford Motor Argentina. Lo cual era cierto desde el punto de vista de su aerodinamia. El Cx del Sierra era uno de los más bajo que ofrecía el mercado argentino de autos fabricados en el país.

Tablero del Ford Sierra Ghia de 1984 de perfil.
Foto de un folleto de Ford Motor Argentina.

Pero no solo era una carrocería aerodinámica lo que diferenciaba al Sierra de sus competidores también ofrecía un tren trasero con suspensión independiente cosa que era novedosa para un automóvil de tracción trasera. Como la trompa sin parrilla para el Sierra Ghia con motor 2,3 litros, no así para el de 1,6 litrosque si venía con parrilla tradicional.

Los lava faros eléctricos delanteros eran algo que pocos autos nacionales ofrecían como opcional o de serie en sus automóviles. El techo corredizo con manija era otra de sus particularidades como las luces direccionales ubicados en el techo en una especie de consola aérea. Los controles de los levanta vidrios de las cuatro puertas estaban ubicados detrás de la palanca de cambios. Palanca que accionaba una caja de velocidades de cinco marchashacia delante y retroceso.

Otra novedad, para un automóvil argentino, era los vidrios fijos que estaban encolados a la carrocería con lo cual no se producían turbulencias a su alrededor. Para Argentina era toda una avanzada este tipo de fijación de una superficie vidriada.

Diferentes componentes de la línea Ford Sierra de 1984 de perfil.
Foto de un folleto de Ford Motor Argentina.

Los asientos traseros se podían volcar en diferentes posibilidades con lo cual se podían transportar objetos largos dentro del baúl y atravesando el habitáculo. También tenía una bandeja portaobjetos que se elevaba cuando se abría la quinta puerta o portón trasero, otra novedad para los usuarios de la marca Ford en Argentina.

Los paragolpes de plástico protegían la carrocería por sus laterales hasta las ruedas delanteras y traseras. Todos objetos y accesorios que eran muy avanzados o de vanguardias para los viejos conductores del Ford Falcon. Tal vez esa fuera una de las causas de la poca conquista de los clientes que tuvo el Ford Sierra en Argentina. El Sierra se discontinuó en Argentina y el Falcon, al auto que supuestamente venía a reemplazar,  se lo siguió fabricando hasta 1991.

Hoy tuvimos un acercamiento a la línea Ford Sierra de 1984 cuando se lo conoció en Argentina de la mano de la empresa Ford Motor Argentina. Y todo gracias a un viejo folleto de la empresa estadounidense radicada en el país desde principios del siglo XX.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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Saturday, June 7, 2014

Los 10.000 motores Ford V8

El 8 de junio de 1962 salía el motor Ford V8 número 10.000 del Centro Industrial de General Pacheco en la provincia de Buenos Aires de la empresa Ford Motor Argentina.

El motor Ford V8 número 10.000. La foto es de la revista Parabrisas 22.


La empresa Ford Motor Argentina había comenzado a fabricar el de 16 de mayo de 1961 este motor V8 de 292 pulgadaspara ser montados en los camiones de la marca Ford.

Este motor era de diseño de carrera corta con una mayor superficie útil con pistones más anchos y compactos. Al tener menor recorrido se disminuía la fricción y el desgaste.

La potencia se concentraba en el menor espacio y producía más caballos de fuerza con menor gasto de combustible. En el acto de la nueva unidad estuvo presente el presidente de la empresa Ford Motor Argentina, Douglas B. Kitterman.

La fotografía del motor Ford V8 número 10.000 apareció publicada en la revista Parabrisasnúmero 22 de septiembre de 1962.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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La Preguntita del Domingo

Vamos a comprobar cómo están para las siglas que acompañan a los modelos de algunos automóviles que se fabricaron en el ayer. Así que la pregunta es la siguiente:

¿Qué significan las siglas SCV en el Fiat Duna?



A veces esas siglas las desconocemos y no tenemos idea que significan. Otras veces las conocemos en el lanzamiento del modelo y luego las olvidamos. Ahora, este domingo, tenemos la oportunidad de refrescar una de esas siglas.
Las respuestas correctas las pueden dejar hasta el viernes 13 de junio hasta las 19 horas.

¡Suerte para todos!

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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Una prueba de consumo con el Fiat 147 TR5

Hoy viajaremos hasta principios del año 1983 cuando la empresa Sevel (Sociedad Europea de Vehículos para Latinoamérica) Argentina presentó su nuevo modelo de Fiat 147, el TR5. Pero no veremos su lanzamiento en el país, sino la prueba que organizaron para demostrar las cualidades de su autonomía.

Los ganadores del Gran Premio de Autonomía, los periodistas de la revista Corsa, disputado entre el 3 y 4 de mayo de 1983 abordo de un Fiat 147 TR5. Foto de la revista Su Auto número 38 del mes de mayo de 1983.


El martes 3 de mayo de 1983 partieron los 45 automóviles Fiat 147 TR5 desde la sede central del Automóvil Club Argentino (ACA), ubicado en la Avenida del Libertador 1850 en la ciudad de Buenos Aires. Esta entidad fue la encargada de la organización de la prueba y la fiscalización, en conjunto con Sevel Argentina. La idea era demostrar la autonomía del nuevo modelo de auto para unir las ciudades de Buenos Aires y Mar del Plata con el regreso a la primera, el miércoles 4 de mayo.

Así partieron los 45 autos con duplas de periodistas de los diferentes medios de todo el país. A lo que apuntaba Sevel Argentina era a demostrar que el nuevo modelo de motor de 1.301 centímetros de cilindrada con 60 CV DIN de potencia y caja de cinco velocidades se podía ir y volver, desde la ciudad de Buenos Aires y hasta Mar del Plata, con los 52 o 53 litros de su tanque de combustible.

A la izquierda Pedrag Kostic, director de Su Auto y a la derecha Raúl Pellegrino, secretario de redacción de la misma publicación, en el inicio del Gran Premio de Autonomía, disputado entre el 3 y 4 de mayo de 1983 junto al Fiat 147 TR5. Foto de la revista Su Auto número 38 del mes de mayo de 1983.

Anteriormente hubo pruebas similares, por ejemplo con el Fiat 128, así que se consideraron algunas “pillerías” que se podrían realizar para ganar la prueba. En reuniones previas a la “competencia” se estableció un reglamento del “Gran Premio de Autonomía”. Algunos de los puntos señalados en ese reglamento era que no se podía introducir nafta por el venteo del tanque, porque tenía una válvula que lo impedía; tampoco se podía introducir combustible por la escotilla del flotante del medidor, porque era de un sistema diferente; no se podía quitar la manguera del servo freno, que iba al carburador, para que este aspirara más aire; ni aplicar un vacuómetro en ese punto, ni cambiar partes del carburador; ni quitar el filtro de aire; porque el capot se sellaría antes de la salida.

Si algunos de los concursantes pinchara un neumático debería esperar el auxilio del ACA, que colaboraría a lo largo de la competencia. Las autoridades del ACA o Sevel Argentina repondrían el sello del capot. Tampoco se podría aumentar la presión de los neumáticos porque se sellarían tapas y válvulas, pero esto no ocurrió al inicio de la competencia hacia Mar del Plata. Las tapas de los tanques de combustibles serían selladas al inicio de la prueba. “Chuparse” detrás de otro vehículo, para aprovechar la succión, también era ilegal.

Raúl Pellegrino, secretario de redacción de Su Auto entrevistado en el inicio del Gran Premio de Autonomía, disputado entre el 3 y 4 de mayo de 1983 a bordo del Fiat 147 TR5. Foto de la revista Su Auto número 38 del mes de mayo de 1983.

Pero como dice un viejo refrán: “hecha la ley, hecha la trampa”. No todos acataron las normas y las sospechas sobre los ganadores fueron muchas. Además porque ellos mismos confesaron algunas “tropelías”. La revista “Su Auto” envió a su secretario de redacción, Raúl Pellegrino y su director, Pedrag Kostic como piloto y copiloto, respectivamente, de la prueba con los 147 TR5. Recibieron el auto número 5como se aprecia en las fotos que ilustran esta nota.
En cambio los ganadores Ricardo Delgado y Jorge Fernández Morano, de la revista “Corsa”, llevaron el número 36. Por supuesto que los periodistas de la revista “Su Auto” se declararon ganadores morales de la prueba, pese haber logrado el puesto 41, de 45 autos que participaron.

Raúl Pellegrino, secretario de redacción de Su Auto recibe su recuerdo del Gran Premio de Autonomía, disputado entre el 3 y 4 de mayo de 1983 de manos de Carlo Capella y Gastón Perkins. Foto de la revista Su Auto número 38 del mes de mayo de 1983.

La largada fue en la sede central del ACA, la ciudad de Buenos Aires, hasta el Hotel Provincial, en la ciudad de Mar del Plata. A la noche se ofreció una cena en el Hotel Hermitage de la ciudad balnearia donde Edmundo Santandreu, Subgerente Administrativo del ACA hizo una crónica del viaje de ida, que según los testigos, parecía un monólogo cómico.

Quien más y quien menos habían violado el reglamento establecido para la prueba. Algunos confesaron que sobre inflaron los neumáticos, otros que se “chuparon” detrás de un camión militar, porque no estaba indicado en el reglamento, otros que abrieron las puertas para aprovechar el viento de cola…, los que apagaron el motor en las bajadas, los que violaron los semáforos en rojo, un clásico argentino, o hasta los que “enderezaron” curvas. Nadie se salvó de las violaciones a las reglas establecidas.

Para que puedan comparar los desenvolvimientos de los 45 participantes les incluyo un cuadro con todos los datos. La posición obtenida, el número de auto, el medio al que pertenecían, el tiempo empleado, el consumo y el promedio. No quien fue más lento consumió menos y viceversa.

El Fiat 147 TR5 de 1983 que fuera el protagonista del Gran Premio de Autonomía, disputado entre el 3 y 4 de mayo de 1983. Foto de la revista Su Auto número 38 del mes de mayo de 1983.

Lo cierto de todo esto es que la gente de Sevel Argentina demostró que su nuevo modelo podía ir de Buenos Aires a Mar del Plata y regresar sin cargar combustible con lo cual se podían recorrer unos 1.000 kilómetros y se mantenía un promedio de 55 a 60 kilómetros por hora esta autonomía aumentaba hasta 1.200 kilómetros. El objetivo inicial de la empresa automotriz se había logrado más allá de las trampas de varios de los competidores.

Al finalizar la prueba se sorteó uno de los 45 autos entre los competidores y lo ganó Jorge Rech del diario La Nueva Provincia de la ciudad de Bahía Blanca en la provincia de Buenos Aires. Los autos habían sido entregados a los concursantes con 3 kilómetros recorridos, aunque hubo uno con 6 kilómetrosandados.

Cuadro de posiciones del Gran Premio de Autonomía, disputado entre el 3 y 4 de mayo de 1983. Foto de la revista Su Auto número 38 del mes de mayo de 1983.

Las fotografías, como el cuadro de datos, fueron tomados de la revista Su Auto número 38 del mes de mayo de 1983.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos


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